04 julio 2026

Colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros): identificación del macho y la hembra y dónde verlo

El colirrojo tizón [Black Redstart - Phoenicurus ochruros] es un pequeño insectívoro de posadero expuesto que reparte su vida entre el roquedo de montaña y los pueblos, tejados y campos de media España. Estas fotos son de sitios muy distintos entre sí: la costa de la bahía de Santander, un cortijo sevillano en pleno invierno y las barandillas del mirador de Fuente Dé, a unos 1.800 metros, en época de cría. Esa amplitud de hábitat es una de sus señas de identidad.
 
Macho de colirrojo tizón gris pizarra con panel alar blanco sobre una roca cubierta de musgo, con un insecto en el pico
Macho con una presa en el pico. Maribáñez (Sevilla), diciembre de 2025. Sony A7RII + Sony 200-600mm.


En el plumaje hay un dimorfismo sexual marcado. El macho es gris pizarra oscuro —los ejemplares ibéricos tienden a ser casi negros en cara y pecho— y muestra un panel blanco muy patente en el ala, además del obispillo y la cola de un naranja teja característico. La hembra es de un pardo apagado y uniforme, sin negro ni panel alar, pero conserva la misma cola rojiza, que es lo que la delata a distancia. Ambos sexos agitan la cola de forma continua nada más posarse, un gesto muy útil para identificarlo aunque no se aprecie bien el color.
 
Colirrojo tizón macho de perfil sobre roca musgosa, mostrando el gris oscuro del dorso y el panel blanco del ala
El panel alar blanco, bien visible en los machos ibéricos. Maribáñez (Sevilla), diciembre de 2025


Su comportamiento ayuda tanto como el plumaje. Es un cazador al acecho: se posa erguido en un punto elevado y bien visible —una roca, un poste, un cable, el remate de un muro—, controla el terreno y baja a por los insectos, muchas veces al suelo, para volver después a una percha próxima. Ese uso constante de posaderos expuestos permite detectarlo de lejos y seguirlo con comodidad.

Macho de colirrojo tizón de frente sobre roca, con la cara y la garganta negras y el pecho gris
Macho de colirrojo tizón de frente sobre roca, con la cara y la garganta negras y el pecho gris


En España está ampliamente distribuido. Cría de forma continua por la mitad norte y, en el sur, queda ligado a las zonas montañosas, con un periodo reproductor que se extiende de abril a julio. Las poblaciones ibéricas son sedentarias o parcialmente migratorias: en invierno descienden en altitud y muchos ejemplares se instalan en localidades del sur peninsular, lo que explica que mis fotos andaluzas sean todas de diciembre y enero. Es una especie abundante y catalogada como de preocupación menor, sin problemas de conservación. Merece la pena revisar cualquier escollera, cortijo o borda de montaña: casi siempre hay alguno vigilando desde lo alto.
 
Colirrojo tizón macho de espaldas sobre un muro, con el panel alar blanco y la cola naranja teja desplegados
De espaldas se aprecian a la vez el panel blanco y la cola color teja. Maribáñez (Sevilla)
 
Macho de colirrojo tizón posado en una roca con líquenes amarillos en la costa de la bahía de Santander
Macho en el litoral. Ensenada de San Bartolomé, bahía de Santander (Cantabria), octubre de 2023. Sony a6400 + Sony 200-600mm.

Hembra de colirrojo tizón, parda y uniforme, posada en un poste de cemento con alambre en el campo
Hembra, de pardo uniforme y con la misma cola rojiza que el macho. Doñana (Huelva), enero de 2011. Canon EOS 450D + Canon 400mm f/5.6L.

 
Macho de colirrojo tizón con un insecto en el pico sobre la barandilla del mirador de Fuente Dé, en alta montaña
Macho cebando en época de cría, a unos 1.800 m. Mirador de Fuente Dé, Picos de Europa (Cantabria), mayo de 2026. Sony A7RII + Sony 200-600mm + SEL14TC.

 

23 junio 2026

Obispo coronigualdo (Euplectes afer): el tejedor africano amarillo y negro del Guadalquivir

  El obispo coronigualdo [Yellow-crowned Bishop - Euplectes afer] es un ave pequeña, del tamaño de un gorrión, que en el Brazo del Este aparece entre los carrizos y los arrozales. El macho en época de cría no admite confusión: amarillo intenso en la corona, la nuca, el dorso y la rabadilla, con un babero negro que baja desde la cara por el pecho hasta el vientre. A contraluz, ese amarillo destaca con fuerza sobre el verde de la marisma.

  Conviene aclarar su origen. No es una especie autóctona, sino un tejedor africano de la familia de los plocéidos que, a partir de ejemplares escapados de cautividad, acabó criando de forma asilvestrada en las vegas del Guadalquivir y del Guadiana. Hoy figura en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras. Los arrozales y carrizales del bajo Guadalquivir reúnen las condiciones que necesita, y en la provincia de Sevilla mantiene ya una población asentada.

  El llamativo plumaje amarillo y negro del macho solo se da en la temporada de cría, en verano. El resto del año muda a un plumaje pardo y estriado, prácticamente idéntico al de la hembra: tonos terrosos, ceja clara y finas  rayas oscuras en el pecho. Fuera del periodo nupcial conviene observarlo con atención para no confundirlo con hembras de otros granívoros ni con un gorrión moruno.

  Una buena pista para localizarlo es el vuelo nupcial del macho, que ahueca el plumaje y revolotea de forma característica en línea recta sobre el carrizal para marcar territorio.

  Estas fotografías están tomadas en el Brazo del Este (Sevilla), la localidad de referencia para observarlo en España. La mejor época es de junio a septiembre, cuando los machos lucen el plumaje nupcial completo.

 

Macho de obispo coronigualdo en plumaje nupcial, amarillo y negro, posado en un tallo
Macho de obispo coronigualdo en plumaje nupcial. Brazo del Este (Sevilla), septiembre de 2025. Sony A7RII + SEL200600G + SEL14TC

 

Obispo coronigualdo hembra o macho eclipse anillado
Obispo coronigualdo hembra o macho eclipse. Sony A7RII + SEL200600G + SEL14TC

 

Macho de obispo coronigualdo reclamando
 Macho de obispo coronigualdo reclamando. Sony A7RII + SEL200600G + SEL14TC

Macho y hembra de obispo coronigualdo posados juntos en un alambre de espino
Macho (derecha) y hembra (izquierda) de obispo coronigualdo. Brazo del Este (Sevilla), 2011. Canon 450D + 400mm f/5,6L

 


21 junio 2026

Paloma torcaz (Columba palumbus): cómo distinguirla de la bravía y la zurita, su arrullo y dónde verla

La paloma torcaz [Common Wood Pigeon - Columba palumbus] es la más grande y la más fácil de las palomas que vemos por aquí, y aun así mucha gente la confunde con la paloma de ciudad. La clave está en el cuello: ese parche blanco bien marcado a cada lado, que es justo lo que le da el nombre —«torcaz» viene de torques, collar—. Si ves ese collar, es torcaz sin duda.

  En cuanto se mueve, aparece la segunda pista: una banda blanca ancha en el ala, muy visible tanto posada como, sobre todo, en vuelo. Por lo demás es una paloma corpulenta, de cabeza gris azulada, pecho vinoso y un brillo verde y violáceo en los lados del cuello que con buena luz es precioso. El pico es rosado con la punta amarillenta y el ojo, pálido. Los jóvenes son más apagados y todavía no tienen el collar blanco, así que a un torcaz joven hay que identificarlo por el tamaño y la banda del ala.

  Con esto ya se separa de las dos especies con las que se lía: la paloma bravía (la urbana) es más pequeña, no tiene el collar blanco y enseña el obispillo claro al volar; y la paloma zurita, aún menor y más uniforme, carece de la franja blanca del ala. Si dudas, mira el cuello y el ala.

  Es un ave que oirás antes de verla: su arrullo es ese “cu-cuuu-cu, cu-cú” ronco y repetido que sale de las copas en primavera, además del fuerte aplauso de alas con que despega. La tienes en bosques, parques, setos y cultivos de casi toda España, y cada vez más metida en ciudades y jardines.

  Estas fotos son de Liencres (Cantabria): una en lo alto de un tejado al sol y otra posada en un cable, donde se le ve perfectamente la banda blanca del ala. 

 

Paloma torcaz adulta posada en una teja, de perfil, con el collar blanco del cuello visible
Paloma torcaz adulta sobre el caballete de un tejado; se aprecia el collar blanco y el brillo verde del cuello. Liencres (Cantabria), abril de 2020.

 

- alt: Paloma torcaz posada en un cable mostrando la banda blanca del ala — Liencres, Cantabria
La misma especie en un cable, con la banda blanca del ala bien marcada —una de las claves de identificación—. Liencres (Cantabria), mayo de 2025


16 junio 2026

Papamoscas cerrojillo (Ficedula hypoleuca): identificación y cómo verlo en migración

 El papamoscas cerrojillo [European Pied Flycatcher - Ficedula hypoleuca] es un pajarillo pequeño y vivaz al que, en buena parte de España, lo vemos sobre todo de paso. Cría en los bosques del norte y centro peninsular y pasa el invierno en África, así que durante las migraciones de primavera y, sobre todo, de otoño, aparece por casi cualquier arboleda, parque o jardín mientras viaja. Estas fotos y el vídeo son de un bosque de Villanueva de Villaescusa (Cantabria), en septiembre, en pleno paso otoñal.

 

Papamoscas cerrojillo posado en una rama en Villanueva de Villaescusa
Villanueva de Villaescusa (Cantabria). Septiembre 2025
 

Su nombre describe muy bien su manera de vivir: es un cazador de insectos al acecho. Se posa en una rama bien visible, quieto y erguido, y en cuanto pasa un insecto sale disparado a por él, lo captura en el aire con un quiebro ágil y vuelve, muchas veces, a la misma percha. Ese ir y venir desde un posadero fijo es de lo mejor para reconocer a un papamoscas aunque lo veas de lejos.

Papamoscas cerrojillo en plumaje otoñal pardo, Cantabria
Plumaje otoñal, pardo. Septiembre 2025
 

En cuanto al plumaje, conviene tener en cuenta la época. El macho en primavera es blanco y negro muy contrastado, con una mancha blanca en el ala y, a menudo, una pequeña mancha clara sobre el pico. Pero en otoño, que es cuando más se ven, machos, hembras y jóvenes se parecen mucho: todos lucen tonos pardo-grisáceos por encima y blanquecinos por debajo, conservando esa llamativa mancha blanca en el ala. Por eso los de estas fotos de septiembre se ven pardos: es lo normal en paso.

Papamoscas cerrojillo mostrando la mancha blanca del ala, Villaescusa
La mancha blanca del ala, bien visible. Septiembre 2025
 

Durante su parada migratoria se acercó a darse un baño en una bandeja de horno que tengo puesta como bebedero improvisado, y el resultado es el vídeo que acompaña esta entrada: un chapuzón de lo más entregado. Es un buen recordatorio de algo muy sencillo: un poco de agua atrae a un montón de aves, y en plena migración un bebedero puede ser un respiro para pájaros que están cruzando miles de kilómetros. No hace falta nada sofisticado; como ves, hasta una bandeja vieja sirve.

 


 Es un ave que cría en huecos —de árboles y, con mucho gusto, en cajas nido—, lo que lo ha convertido en una de las especies más estudiadas de Europa. Si tienes arbolado cerca, fíjate en las perchas expuestas durante el paso otoñal: hay muchas posibilidades de que en algún momento se pose uno.

Papamoscas cerrojillo posado
Utrera (Sevilla). Canon 450D + 400mm F5,6L

 

09 junio 2026

Mito común (Aegithalos caudatus): el pájaro de la cola larga y su nido increíble

El mito [Long-tailed Tit - Aegithalos caudatus] es uno de esos pájaros que arrancan una sonrisa nada más verlos. Diminuto, redondito y con una cola larguísima que mide más que su propio cuerpo, parece una bolita de algodón con palo. Es habitual en bosques, setos, jardines y zonas arboladas de buena parte de España, y se mueve durante todo el año.

Mito posado entre ramas mostrando su larga cola, en Villanueva de Villaescusa
Mito. Villanueva de Villaescusa (Cantabria). Septiembre 2025

 Identificarlo es inmediato: no hay otro pájaro nuestro con esa silueta. El plumaje combina blanco, negro y unos tonos rosados o vinosos en los hombros y los flancos, con la cabeza clara y la cola, larga y escalonada, que usa como balancín mientras se cuelga de las ramas más finas. Machos y hembras son iguales, así que aquí no hay que andar sexando.

Mito colgado de una ramita fina en un bosque de Cantabria
Retrato cercano de un mito con su antifaz oscuro y ojo claro

 Lo más característico, más que el aspecto, es su comportamiento. Casi nunca lo verás solo: se desplaza en pequeños grupos familiares que van revisando ramas y arbustos en busca de insectos y arañas, sin parar quietos un segundo y manteniendo entre ellos un parloteo constante de reclamos finos y agudos. De hecho, lo normal es oírlos llegar antes de verlos, y de pronto el grupillo cruza de un árbol a otro en fila, uno tras otro. Así me encontré a este, en un bosque de Villaescusa en septiembre: aunque en las fotos salga solo, alrededor andaba el resto del grupo moviéndose entre el ramaje.

Mito entre el follaje de un bosque en Villanueva de Villaescusa
Inquieto y acrobático, no para quieto un segundo

 Pero si el mito tiene un récord, es el de su nido, una auténtica obra de ingeniería. Construye una bolsa cerrada con forma de huevo, tejida con musgo y líquenes y cosida con cientos de hebras de telaraña, forrada por dentro con miles de plumas. Es elástico, para que crezca según lo hacen los pollos, y queda tan camuflado entre la vegetación que cuesta encontrarlo. Pocos pájaros de nuestro entorno se construyen una casa tan elaborada.

 

Mito común observando la cámara
Mito en un momento de observación

 En invierno, esos grupos cobran aún más sentido: los mitos duermen apretados unos contra otros en una rama para conservar el calor, una estampa entrañable que ayuda a estos pajarillos a superar las noches más frías.

Mito posado en una rama grande
Mito con su cara simpática

 

31 mayo 2026

Aves de alta montaña en Picos de Europa

Subir en el teleférico de Fuente Dé es una de las formas más rápidas y espectaculares de plantarse en el corazón del Parque Nacional de los Picos de Europa. Al salir de la estación superior, conocida como El Cable, pasas en unos minutos de los bosques del valle a un paisaje lunar de piedra y pastos, el escenario perfecto para disfrutar de las aves alpinas sin tener que hacer una caminata de aproximación de varias horas.

Huyendo del bullicio en busca de chovas piquigualdas

Nada más salir de la estación, en las praderas colindantes, se encuentra uno de los puntos más conocidos de España para buscar al gran protagonista de estas cumbres, el gorrión alpino. Sin embargo, al llegar me encontré con un grupo de pajareros que parecían bastante tensos, sobretodo uno de ellos que no paraba de dar órdenes al resto. Es probable que vinieran desde muy lejos con el único objetivo de conseguir la foto perfecta, así que decidí darme una vuelta por los alrededores y dejar esa zona para la vuelta.

Me alejé caminando para disfrutar del entorno con más calma. Este paseo más tranquilo me permitió fotografiar a un Acentor alpino [Alpine Accentor - Prunella collaris], que se movía muy confiado buscando alimento por los pastos, y también a un Bisbita alpino [Water Pipit - Anthus spinoletta], aprovechando los pastizales de altura donde suele nidificar. Para completar el momento, un rebeco se dejó ver en la ladera de enfrente, saltando por las rocas con esa agilidad que siempre impresiona ver tan de cerca.

 

Acentor alpino buscando presas
Acentor alpino buscando presas

Bisbita alpino
Bisbita alpino

Rebeco mudando pelaje
Rebeco mudando pelaje

Después empecé a fijarme en el cielo y en las paredes verticales. En estos cortados es muy fácil disfrutar de la Chova piquigualda [Alpine Chough - Pyrrhocorax graculus]. Este córvido de montaña es un acróbata del aire, capaz de jugar con las corrientes más fuertes cerca de las paredes de roca sin despeinarse. A diferencia de su pariente la chova piquirroja, la piquigualda prefiere altitudes mayores, aunque también se dejó ver una pareja de picorojas a esta altura. Pude hacerles algunas fotos en pleno vuelo y también conseguí retratar a un ejemplar posado tranquilamente, dejando ver bien su característico pico amarillo.

Chovas piquigualdas al vuelo
Chovas piquigualdas al vuelo

Chovas piquigualdas al vuelo
Chovas piquigualdas al vuelo

Chovas piquigualdas al vuelo
Chovas piquigualdas al vuelo

Chova piquigualda posada
Chova piquigualda posada

Chova piquiroja al vuelo
Chova piquiroja al vuelo

 

Recompensa en las lagunas: Gorrión alpino y collalba gris

Continué el paseo recorriendo la zona de las lagunas. En la más alejada del cable, apareció un Gorrión alpino [White-winged Snowfinch - Montifringilla nivalis], dejándose fotografiar a cierta distancia. Este pájaro es una de las joyas más deseadas por cualquier aficionado. Es un residente estricto de la alta montaña; está tan bien adaptado a las condiciones extremas que casi nunca baja a los valles, soportando los duros inviernos buscando semillas entre las rocas y la nieve. Ver el contraste de sus alas blancas cuando levanta el vuelo es una maravilla.

Gorrión alpino en Picos de Europa
Gorrión alpino alimentándose

Gorrión alpino en Picos de Europa
Gorrión alpino

 

De camino al cable había varios ejemplares de Collalba gris [Northern Wheatear - Oenanthe oenanthe]. Al contrario que el gorrión, la collalba es una gran viajera que viene desde el continente africano. Sube a estas alturas durante el verano buscando los pastos cortos y las rocas para esconder su nido, y en cuanto empieza a llegar el frío otoñal, pone rumbo de nuevo hacia el sur.

Collalba gris adulto macho sobre tejado
Collalba gris reproductor macho 

Collalba gris inmaduro
Collalba gris inmaduro primer verano

 
Collalba gris inmaduro
Collalba gris inmaduro primer verano

 

La niebla y una última sorpresa en las barandillas

Al emprender el camino de regreso hacia el teleférico, el panorama en las praderas del principio había cambiado por completo. Ya no estaban los fotógrafos, pero el lugar se había llenado de familias con niños pasando el día, justo en la zona principal del gorrión. Además, el tiempo en Picos de Europa cambia en cuestión de minutos y una niebla espesa empezó a entrar rápidamente, cerrando la visibilidad, así que tocaba coger la cabina de bajada.

Pero la montaña siempre guarda algo para el final. Justo antes de entrar, un Colirrojo tizón [Black Redstart - Phoenicurus ochruros] se posó a mi lado, directamente en las barandillas metálicas del teleférico. Este pajarillo oscuro, que destaca por el tono naranja rojizo de su cola, tiene una capacidad de adaptación increíble. Lo mismo te lo encuentras criando en el tejado de un edificio en pleno centro de una ciudad, que a casi 2.000 metros de altitud en Picos de Europa, aprovechando cualquier grieta en la roca o la propia estructura de la estación para vigilar su territorio. Una forma inmejorable de cerrar la jornada antes de que la niebla lo cubriera todo.

Colirrojo tizón con presa
Colirrojo tizón

 
Teleférico Fuente Dé con niebla
Teleférico Fuente Dé entre la niebla


27 mayo 2026

Aves alpinas en Alto Campoo: Del Alto del Chivo al Pico Tres Mares

Cuando aprieta el calor en la costa cantábrica, subir a las zonas altas siempre es una buena alternativa. En esta jornada, la subida a la estación de Alto Campoo me regaló algo cada vez más difícil de encontrar: una montaña completamente vacía. Sin nadie alrededor, el silencio y las aves alpinas fueron los únicos protagonistas. La ruta empezó en el aparcamiento del Alto del Chivo, subiendo hasta el Pico Tres Mares, para terminar dando una vuelta por las praderas y roquedos de más abajo.

Picos de Europa desde Alto Campoo
Picos de Europa desde Alto Campoo

 

Todas las fotografías realizadas con Sony A7RII-SEL200600G-SEL14TC 

La subida al Pico Tres Mares: Aves entre rocas

El camino hacia la cumbre es duro y expuesto, un entorno donde solo aguantan las especies mejor adaptadas. Gracias a la tranquilidad del día, no tardaron en dejarse ver los habitantes habituales de estas pedreras.

El Acentor alpino [Alpine Accentor - Prunella collaris] es un clásico de este paisaje. Es una especie que vive todo el año en la península, pero que cambia de altitud según la estación. En verano cría en estos roquedos, y cuando llega el invierno y las grandes nevadas, baja a los valles e incluso se deja ver por la costa cantábrica.

Acentor alpino con plumas levantadas por el viento
Acentor alpino al borde del risco

Retrato del acentor alpino
Ampliación de la foto anterior

Había varios bandos muy activos y acostumbrados a la presencia humana vista la cercanía con la que se sentían cómodos.

Acentor entre las piedras
Acentor correteando por el pedregal

Asomándome por los distintos balcones, no aptos para los que padecen de vértigo, pude fotografiar a un ejemplar de chova piquirroja [Red-billed Chough  - Pyrrhocorax pyrrhocorax] que estaba muy inquieta junto a su pareja.

Chova piquirroja en risco
Chova piquirroja en risco

 

 

Entre las piedras también se movía la Collalba gris [Northern Wheatear - Oenanthe oenanthe], dándole mucho ritmo a la subida. Esta pequeña ave es una gran viajera. Llega a nuestras montañas en primavera después de cruzar el Sáhara y el Estrecho de Gibraltar para criar en estos pastos de altura. A finales de verano nos abandona y vuelve a África para pasar el invierno.

Collalba gris macho
Collalba gris macho 

Collalba gris macho
Collalba gris correteando por los prados


 

El Bisbita alpino [Water Pipit - Anthus spinoletta], al igual que el acentor, hace migraciones de altitud. En España cría en las grandes montañas del norte, escondiendo su nido en el suelo de los pastizales. Cuando llega el frío, abandona las cumbres y se reparte por humedales y zonas costeras. En el Alto Campoo hay un gran número de ejemplares en constante reclamo, bastante más tímidos que los acentores.

Bisbita alpino posado en el suelo
Bisbita atento a cualquier movimiento

Bisbita alpino buscando alimento
Bisbita alpino buscando alimento
 

Bisbita alpino cercano
Bisbita alpino

 

Al vuelo también pude observar un milano real [Red Kite - Milvus milvus] cambiándose de vertiente del Tres Mares, y un grupo de buitres leonados [Griffon Vulture – Gyps fulvus] aprovechando las térmicas para ascender.

 

Milano real volando
Milano real volando

 
Buitre leonado volando
Buitre leonado volando

 

Las praderas del aparcamiento del Chivo

De vuelta al aparcamiento, tocaba echar un vistazo a las praderas y zonas verdes de los alrededores. Esta zona de transición siempre da buenas observaciones y completó la lista del día.

Cerca de las zonas con escorrentías de agua, aparecieron varios ejemplares de Lavandera cascadeña [Grey Wagtail - Motacilla cinerea], que en la montaña encuentran un lugar perfecto para criar antes de bajar a zonas más cálidas en invierno. 

Lavandera cascadeña alimentándose
Lavandera cascadeña alimentándose

 

Por encima, pequeños grupos de Avión común [Common House Martin - Delichon urbicum] volaban aprovechando las corrientes de aire para cazar insectos, una imagen muy típica en estas cumbres durante los meses de verano. En un lateral del camino se agrupaban para tomarse un descanso.

 

Aviones descansando
Aviones descansando

 En las praderas cercanas a la carretera aparecían de vez en cuando alguna pareja de Pardillo común [Common Linnet - Linaria cannabina]. Aunque es un ave que solemos asociar más a las campiñas y cultivos de cotas bajas, en verano sube a la montaña cantábrica para aprovechar los matorrales bajos donde esconde su nido. Siempre es muy agradecido de observar y fotografiar, sobre todo si consigues pillar al macho cantando desde lo alto de un arbusto luciendo el pecho rojo intenso típico de la época de celo.

Pardillo común posado en una rama
Pardillo común posado en una rama

 

El apunte más destacado fue la localización de un Roquero rojo [Rufous-tailed Rock Thrush - Monticola saxatilis]. Es una de las aves más llamativas de la alta montaña y siempre alegra el día. Pasa los inviernos en el África subsahariana y viene a la península buscando laderas soleadas con rocas y matorrales, casi siempre por encima de los 1.500 metros, para anidar. Encontrarlo aquí confirma lo importantes que son estas laderas tranquilas para las aves que hacen viajes tan largos.

Roquero rojo entre las rocas
Roquero rojo entre las rocas

Roquero rojo vigilando
Roquero rojo vigilando

También tuve la ocasión de ver bastante de cerca a un par de ciervas y a un rebeco. Este último justo en un cambio de baterías de la cámara, por lo que se quedó sin foto.

 

Cierva tranquila

Cierva observando

Aunque no conseguí ver al gorrión alpino, uno de los objetivos de la visita, sin duda fue una gran jornada pajarera.