16 agosto 2026

Un día en el Brazo del Este (Sevilla): ruta en coche, mejores horas y qué aves ver en verano

Al Brazo del Este suele irse en invierno, cuando se llena de limícolas y el arrozal está inundado y despejado. Yo he acabado prefiriéndolo en pleno verano, con el arroz alto y un calor que obliga a madrugar, porque es cuando aparecen las ardeidas que crían por aquí y un par de especies que no encontraré en ningún otro sitio de la península. Las fotos de esta entrada son de tres mañanas: dos de finales de agosto y principios de septiembre de 2025, y una de julio de 2026.

El paraje es un meandro abandonado del Guadalquivir a diecisiete kilómetros al sur de Sevilla, declarado Paraje Natural en 1989, ZEPA en 2002 y sitio Ramsar en 2005. Son algo más de mil seiscientas hectáreas repartidas entre seis municipios, aunque lo que uno recorre en la práctica es la cuadrícula de caminos que separa las parcelas de arroz.

Un canal del Brazo del Este al amanecer
Uno de los canales del Brazo al amanecer, cuando todo está aún en silencio

Cómo me muevo por allí

Entro y salgo siempre por la carretera de Pinzón, la SE-685, justo por donde arranca la SE-659. Desde ahí me muevo libremente por la cuadrícula de caminos, sin un itinerario fijo, y hago el recorrido entero dentro del coche, que acaba funcionando como un hide estupendo: mientras permanezca dentro y me mueva despacio, las aves siguen a lo suyo a pocos metros.

Mi forma de trabajar allí es sencilla y bastante lenta. Localizo una especie por el canto, aparco cerca y espero dentro del coche sin hacer movimientos bruscos hasta que reaparece, que a veces es cuestión de un minuto y a veces de veinte. En alguna ocasión echo mano del reclamo, aunque en verano da poco resultado, porque los pájaros ya han terminado la reproducción y no tienen ningún interés en contestar; cuando lo uso, procuro que sea de forma puntual y sin insistir.

Conviene contar con dos cosas que no aparecen en las guías del sitio. La primera es el calor: hay que llegar al amanecer aunque cueste el madrugón, porque a media mañana la luz se vuelve dura y la temperatura llega a ser realmente extrema, de modo que en unas tres horas ya está uno recogiendo. La segunda son los caminos, que son estrechos y de los agricultores, no de los pajareros: hay que buscar sitio para parar donde no se estorbe, porque los tractores pasan a menudo, y acordarse de subir las ventanillas cuando llega uno, o la polvareda entra dentro con la cámara por medio.

Garcilla cangrejera y martinete, las ardeidas fijas

De todas las aves del sitio, la garcilla cangrejera es la que no me ha faltado ni una sola mañana de verano. Se mueve por los bordes de las tablas, entre el arroz, y en agosto todavía se ven adultos en plumaje nupcial, de un ocre cálido y con el pico azulado que pierden más adelante. Es un ave discreta pese al color, y muchas veces la localizo cuando levanta el vuelo a poca distancia del coche.

Garcilla cangrejera jadeando por el calor
Garcilla cangrejera jadeando por el calor de la jornada. Brazo del Este (Sevilla), septiembre de 2025

El martinete común es el otro habitual, y aparece en las tres salidas. Al amanecer todavía anda activo antes de retirarse a dormir a la vegetación densa, así que la primera hora es el momento de buscarlo. Los adultos, con el dorso negro y el píleo del mismo color, son inconfundibles; los juveniles, pardos y moteados de claro, despistan bastante a quien solo conoce al adulto y se confunden con facilidad con un avetorillo grande visto de lejos.

Martinete común reposando sobre una pata
Martinete adulto reposando sobre una pata. Brazo del Este (Sevilla), agosto de 2025

Fumarel cariblanco

Sobre las tablas inundadas patrullan los fumareles cariblancos, que cazan peces en los aliviaderos de las bombas con un aleteo ligero y pasan una y otra vez por el mismo tramo. Es probablemente el ave que mejor se deja fotografiar en vuelo de todo el paraje, precisamente porque repite el recorrido: basta con quedarse quieto en un buen sitio y esperar a que vuelva a cruzar, además de que suelen ignorar el coche por completo.

Grupo de fumareles volando sobre el arrozal
Grupo de fumareles sobre el arrozal. Brazo del Este (Sevilla), julio de 2026
Fumarel cariblanco volando visto desde abajo
Fumarel pescando en los canales. Brazo del Este (Sevilla), julio de 2026
Fumarel cariblanco descansando en un poste metálico
Fumarel cariblanco reposando tras la pesca. Brazo del Este (Sevilla), julio de 2026

Los tejedores africanos

La sorpresa para quien no ha estado nunca son los tejedores africanos, que llevan años establecidos en el arrozal y aquí son parte del paisaje. El macho de obispo coronigualdo, negro y amarillo encendido en plumaje nupcial, no se parece a nada ibérico y resulta llamativo hasta para quien no pajarea; el tejedor cabecinegro es algo más discreto y suele verse trepando por las cañas junto a las acequias.

Macho de obispo coronigualdo en plumaje nupcial posado en una caña
Macho de obispo coronigualdo. Brazo del Este (Sevilla), agosto de 2025
Tejedor cabecinegro junto a una acequia del arrozal
Tejedor cabecinegro en un terrón. Brazo del Este (Sevilla), julio de 2026

Cerceta pardilla

La cerceta pardilla es la anátida más amenazada de Europa, catalogada En Peligro Crítico en el Libro Rojo de las Aves de España y declarada en situación crítica por el Ministerio en 2018, lo que la coloca en el escalón previo a la extinción. En las lagunas del recorrido se deja ver con cierta regularidad durante el verano, y la encontré en las dos salidas de 2025. En una de ellas se me acercaron dos furtivos con la intención de descubrir si era personal de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, porque querían quejarse de que ellos no podían cazar en ningún sitio (por falta de presupuesto...) y denunciar que en una de las fincas colindantes se cazaban hasta cercetas pardillas con la participación de altos cargos de la Guardia Civil. Como vieron que estaba haciendo fotos, recogieron y se fueron tras la charla.

Cercetas pardillas acicalándose en la laguna
Cerceta pardilla, la anátida más amenazada de Europa. Brazo del Este (Sevilla), agosto de 2025

Morito común y las garzas del arrozal

Por las parcelas encharcadas se mueven los bandos de morito común, que a contraluz parecen simplemente negros y solo enseñan los tornasoles verdosos y púrpuras cuando les da bien el sol. Con ellos comparten terreno la garcilla bueyera, la garceta común, la garza real y, con menos frecuencia, la garza imperial, que es la más esquiva de todas y la que antes levanta el vuelo. En septiembre de 2025 apareció además un grupo de flamencos comunes en una de las láminas de agua más abiertas.

Morito común reposando
Morito común en el arrozal. Brazo del Este (Sevilla), septiembre de 2025
Garza imperial entre la vegetación palustre del Brazo del Este
Garza imperial. Brazo del Este (Sevilla), agosto de 2025
Garcilla bueyera jadeante
Garcilla bueyera. Brazo del Este (Sevilla), agosto de 2025
Garceta común caminando por una explanada
Garceta común. Brazo del Este (Sevilla), agosto de 2025
Garza real reposando con el arrozal de fondo
Garza real. Brazo del Este (Sevilla), agosto de 2025

Canastera común

En julio de 2026 me encontré canasteras en los bordes secos, que es donde crían, y es un ave que merece la pena esperar: caza al vuelo con un estilo suelto, más de golondrina grande que de limícola, y en el suelo se camufla tan bien contra la tierra seca que uno pasa de largo sin verla si no se ha fijado antes en el vuelo.

Canastera común posada entre la maleza junto al arrozal
Canastera común. Brazo del Este (Sevilla), julio de 2026

Limícolas de paso

A finales de agosto y en septiembre empieza a notarse el paso postnupcial y aparecen limícolas en las orillas: cigüeñuela común, que allí es fija, combatiente, andarríos bastardo, andarríos grande, chorlitejo chico y algún vuelvepiedras. No son las concentraciones del invierno, pero es un buen momento para ver plumajes de transición, que son los que más cuesta identificar y los que menos salen en las guías.

Combatiente macho en plumaje estival
Combatiente. Brazo del Este (Sevilla), agosto de 2025
Andarríos grande paseando por el lodo seco
Andarríos grande. Brazo del Este (Sevilla), julio de 2026
Andarríos bastardo descansando en una isla
Andarríos bastardo. Brazo del Este (Sevilla), septiembre de 2025
Chorlitejo chico juvenil
Chorlitejo chico juvenil. Brazo del Este (Sevilla), septiembre de 2025
Limícolas variados en la orilla de una laguna
Imagen típica del lodo, donde cohabitan varias especies: avefría, combatiente, andarríos bastardo, cigüeñuela y algunas anátidas

Rapaces

Las rapaces del sitio en verano son sobre todo el aguilucho lagunero, que patrulla bajo sobre el arrozal a primera hora, y el aguilucho cenizo, que vi en septiembre de 2025. En la mañana de julio de 2026 hubo además milanos negros y algún cernícalo vulgar por los postes de los caminos, que son el mirador habitual de la especie por allí.

Aguilucho lagunero volando sobre los cañaverales de la laguna
Aguilucho lagunero. Brazo del Este (Sevilla), septiembre de 2025
Aguilucho cenizo comiéndose un saltamontes
Aguilucho cenizo comiéndose un saltamontes. Brazo del Este (Sevilla), septiembre de 2025
Águila calzada mirando a cámara posada en un eucalipto
Águila calzada. Brazo del Este (Sevilla), septiembre de 2025
Cernícalo vulgar posado en un poste
Cernícalo vulgar. Brazo del Este (Sevilla), septiembre de 2025

Si vas en verano, el resumen es corto: madruga, quédate dentro del coche, ten paciencia con los caminos y vete antes de que apriete el sol. El sitio da para volver muchas veces sin repetirse.

11 agosto 2026

Milano negro (Milvus migrans): cómo distinguirlo del milano real, dónde verlo y por qué se junta en bandos

El milano negro [Black Kite - Milvus migrans] es una de esas rapaces que uno deja de mirar por costumbre. Está en todas partes: sobrevolando el arrozal, patrullando la cuneta de la autovía, dando vueltas sobre un vertedero o sobre el patio de una granja. Y sin embargo es un ave notable, porque casi todos los que vemos han cruzado el Sáhara para llegar hasta aquí. Llega en febrero, cría aquí el verano entero y luego vuelve a cruzar. Estas fotos son de julio y de principios de agosto, en el bajo Guadalquivir, cuando está en su mejor momento.

Es una rapaz mediana-grande —entre 55 y 60 cm de largo y hasta metro y medio de envergadura—, de color pardo oscuro en conjunto, con la cabeza más pálida y grisácea que el resto del cuerpo, finamente rayada, y el pecho algo rojizo con motas alargadas. En vuelo se reconoce por la silueta: alas largas y estrechas, algo angulosas, con las puntas «dedeadas», y sobre todo por cómo vuela. El milano negro tuerce la cola constantemente, la gira como un timón para corregir el rumbo; ese balanceo flexible y perezoso, planeando con las alas ligeramente arqueadas hacia abajo, lo delata desde lejos. Posado se ve otra cosa: un ave encorvada y de aspecto sucio, con la cola larga colgando y esa cabeza clara que parece de otro pájaro. No hay dimorfismo sexual apreciable: macho y hembra son iguales a la vista. Los jóvenes del año sí se distinguen —son más claros, con las plumas del ala orladas de crema, lo que les da un aspecto escamoso, y el pecho más moteado de pálido.

Milano negro posado de frente en lo alto de un apoyo eléctrico con aisladores de vidrio, con la cabeza pálida y el cuerpo pardo oscuro
La cabeza pálida contrasta con el cuerpo pardo. Posado en un apoyo eléctrico sobre el arrozal, que es donde más veces se le ve. Brazo del Este (Sevilla), 13 de julio de 2026. Sony α7R II + 200-600 mm con teleconversor 1.4×
Milano negro en vuelo lateral sobre cielo azul, con la cabeza pálida, las alas largas dedeadas y la cola escotada
En vuelo, las alas largas se abren en «dedos» y la cola hace de timón. Vertedero de Utrera (Sevilla), 4 de agosto de 2026. Sony α7R II + 200-600 mm.

¿Cómo distinguir el milano negro del real: hay tres cosas que los separan y la tercera resuelve muchos casos. Primera, la cola: la del real está profundamente ahorquillada, larga y de un rojizo anaranjado, y mantiene la escotadura marcada incluso cuando la abre; la del negro es parda grisácea y está solo escotada, y desplegada del todo se ve casi recta. Segunda, el color: el milano real es mucho más llamativo, con tonos rojizos por todas partes, la cabeza gris muy pálida y grandes manchas blancas en la parte inferior del ala; el negro es un ave apagada, parda y sin contrastes fuertes. Y tercera, la estación: en el sur, en pleno verano, casi todos los milanos que se ven son negros, porque el negro es estival y el real cría más al norte —centro-oeste peninsular y Pirineos— y es aquí sobre todo invernante, con el grueso de las aves llegando en otoño. Conviene saber, además, que el real está catalogado En Peligro en España, mientras que el negro va bien: no son dos aves igual de comunes, ni de lejos.

Milano negro visto desde abajo con las alas extendidas y la cola desplegada, mostrando el pardo uniforme sin manchas blancas
Visto desde abajo: pardo apagado y uniforme, sin las manchas blancas del ala que luce el milano real. La cola, desplegada, apenas se escota. Vertedero de Utrera (Sevilla), 4 de agosto de 2026. Sony α7R II + 200-600 mm.

Es un carroñero descarado y un oportunista de manual. Come de todo —roedores, conejos, aves, anfibios, reptiles, peces, insectos grandes— pero sobre todo aprovecha lo que otros dejan: basureros, muladares, corrales, y las cunetas de las carreteras, que patrulla sin descanso buscando atropellos. Esa flexibilidad es la razón de que sea tan abundante y de que viva tan a gusto cerca de nosotros. Cría en arboledas junto al agua —sotos, dehesas, eucaliptales— y sale a cazar al campo abierto de alrededor.

Lo mejor del milano negro, sin embargo, es que es un ave sociable, y eso se ve mejor que en ningún sitio donde hay comida fácil. Un vertedero es un imán para ellos: se juntan decenas, dando vueltas en columna sobre la basura, bajando por turnos, peleándose en el aire por un despojo. En verano, además, forman dormideros comunales en un soto o un eucaliptal cercano, donde se concentran los adultos que no crían y los jóvenes del año llegados desde kilómetros a la redonda. La tarde de estas fotos, en el vertedero de Utrera, conté más de veinte a la vez en el visor, subiendo en térmica sobre los eucaliptos sin batir apenas las alas. No es una estampa de folleto, pero es de las escenas más fáciles de ver y de las que menos se cuentan.

Bando de más de veinte milanos negros volando en círculo sobre la copa de un eucalipto contra el cielo azul, con una cigüeña blanca al fondo
Más de veinte milanos negros en el aire a la vez sobre los eucaliptos, con una cigüeña blanca colándose por la derecha. Donde hay comida fácil se juntan así. Vertedero de Utrera (Sevilla), 4 de agosto de 2026. Sony α7R II + 200-600 mm.
Detalle de tres milanos negros volando muy cerca unos de otros contra el cielo
Detalle de tres milanos del grupo

Y en algún momento, entre finales de verano y el otoño, se marchan. La salida acaba en el estrecho de Gibraltar, donde cada año se cuentan entre cuarenta y sesenta mil milanos negros cruzando a África: es una de las mayores concentraciones de rapaces de Europa. Los que se quedan en invierno son la excepción, cada vez menos rara en Andalucía occidental y Extremadura. Por lo demás, la especie está bien: figura como de Preocupación Menor en el Libro Rojo y su población española se considera estable o en ligero aumento. Así que la próxima vez que veas una rapaz parda torciendo la cola sobre la cuneta o sobre una nave de basura, fíjate: es el ave que mejor ha aprendido a vivir de nuestros restos.

10 agosto 2026

Alzacola rojizo (Cercotrichas galactotes): cómo identificarlo, dónde verlo y por qué el Ave del Año 2022 está desapareciendo

 El alzacola rojizo [Rufous-tailed Scrub Robin - Cercotrichas galactotes] es de esos pájaros que se presentan solos: en cuanto se posa levanta la cola, la despliega en abanico y la deja ahí arriba, casi vertical sobre el lomo, como si estuviera saludando. No hace falta más para identificarlo. Es un ave del sur, de viña y olivar, que llega a finales de marzo desde el otro lado del Sáhara y se marcha en octubre. Y es, sobre todo, un pájaro al que se le está acabando el tiempo: SEO/BirdLife lo eligió Ave del Año 2022 precisamente para llamar la atención sobre eso.

Empecemos por el aspecto. Es algo mayor que un petirrojo, esbelto, de patas largas y pálidas, con el dorso pardo arena cálido y las partes inferiores de un crema muy limpio. La cara lleva la marca clave: una lista superciliar blanca y neta, con una línea oscura por debajo que le cruza el ojo. Pero lo que de verdad cierra la identificación es la cola: rufa, ancha y larga, con las plumas exteriores rematadas en blanco y una banda negra justo antes de la punta. Cuando la despliega, ese patrón se ve entero y no admite discusión. No hay dimorfismo sexual: macho y hembra son iguales.

 

Alzacolas rojizo con la cola levantada y cantando
 Aquí está la clave: con la cola abierta se ven las puntas blancas y la banda negra de las plumas exteriores. Ningún otro pájaro nuestro lleva ese dibujo. Campiña de Utrera (Sevilla), 4 de agosto de 2026. Sony α7R II + 200-600 mm con teleconversor 1.4×

El gesto que le da nombre es tan constante que sirve de identificación a distancia. Levanta la cola al posarse, al moverse por el suelo, al pararse un momento entre dos carrerillas. Es un pájaro terrestre: se mueve por el suelo desnudo con paso largo, entre los terrones y los ribazos, y sube a una rama baja o a un tocón cuando quiere otear. En estas fotos aparecen dos aves juntas, una de ellas más pálida y compacta, con el aspecto que tienen los jóvenes del año a estas alturas del verano.

 

Alzacola rojizo con la cola totalmente levantada

El gesto que le da nombre: subirse a un terrón y levantar la cola como una bandera. Campiña de Utrera (Sevilla), 4 de agosto de 2026. Sony α7R II + 200-600 mm con teleconversor 1.4×

 

El alzacola prefiere moverse por la linde entre los viñedos y los olivares. La especie está ligada sobre todo al viñedo tradicional —lo usa tanto en vaso como en espaldera— y en menor medida al olivar tradicional y a los frutales de secano; en el olivar intensivo se hace escaso y en el superintensivo directamente desaparece. Lo que necesita no es el cultivo en sí, sino lo que queda en sus bordes: el ribazo con matorral, el seto, el majano, la mata de zarza o la chumbera de la esquina, y un suelo con hierba donde haya alimento. Por eso, cuando se pasa el desbrozador o el herbicida y el suelo queda completamente desnudo, el pájaro se queda sin comida y sin refugio a la vez. Buscarlo tiene truco: recorrer despacio los bordes de viña y olivar de secano, con el sol bajo, y estar atento al pájaro que corretea por el suelo y se para a levantar la cola.

Alzacola rojizo posado en una rama, en Urera (Sevilla)
Sobre una rama seca caída en el suelo. De cerca se le ven las tres cosas que lo definen: la ceja blanca, el pico fino y largo, y esa cola que nunca baja del todo. Campiña de Utrera (Sevilla), 4 de agosto de 2026. Sony α7R II + 200-600 mm con teleconversor 1.4×


¿Con qué se puede confundir? Menos de lo que parece. El ruiseñor común es más rechoncho, de color más uniforme, sin la ceja blanca marcada y sin ese patrón blanco y negro en la punta de la cola; además es un pájaro de espesura, no de suelo abierto. El colirrojo tizón tiene la cola rufa pero es gris oscuro y la vibra en lugar de desplegarla en abanico. Y con las currucas el asunto se resuelve mirando la postura y las patas: el alzacola es más largo de pata, más terrestre y de porte más erguido.

Alzacola rojizo con su pollo
Alzacola con su pollo entre los terrones



¿De dónde salen los que veranean aquí? Los alzacolas del bajo Guadalquivir son de la subespecie galactotes, la misma que ocupa el Magreb, y son migradores transaharianos completos: no se queda ni uno. A finales del verano cruzan el Sáhara y pasan el invierno en el Sahel, al norte del ecuador, y el seguimiento de aves marcadas muestra que lo hacen desviándose por el oeste, hasta zonas de invernada del África occidental. Es decir, el pájaro que uno tiene delante en una tarde de agosto en Sevilla está a punto de irse a Senegal o Mauritania cruzando el desierto de una tacada. Vuelven a finales de marzo —son de los últimos en llegar—, crían de mayo en adelante y pueden sacar dos puestas antes de que termine el verano, de ahí que en agosto ande todavía familia suelta por el campo. En el Egeo y Oriente Próximo vive otra subespecie, syriacus, algo más gris.

Alzacola rojizo alimentándose de una uva
Alzacola alimentándose del viñedo


Ese paisaje de secano con lindes vivas se está evaporando, y el alzacola se va con él. Está catalogado En Peligro (EN) en el Libro Rojo de las Aves de España de 2021, y en 2022 fue elegido Ave del Año en votación popular, con 3.368 votos de los 8.876 emitidos, por delante del aguilucho cenizo y del alcaudón común. Las cifras explican la urgencia: la población española ha caído un 94,8 % entre 2004 y 2020, hasta unos 17.000 individuos, y entre los dos últimos atlas el área ocupada se contrajo un 41 %. Hoy le queda poco más de 2.200 km², repartidos casi por completo entre Andalucía y Extremadura, que suman el 94,5 %; Sevilla es la provincia con más aves, unas 3.700. En algunas zonas la caída es casi total: del 86 % en Badajoz al 98 % en Alicante. A escala mundial la UICN lo considera Preocupación Menor, así que el desplome es enteramente nuestro. Las causas son las de siempre: paso del secano al regadío, mecanización, fitosanitarios, arranque de viñedo tradicional y concentración parcelaria, que se lleva por delante justo el mosaico de lindes del que depende.

Alzacola rojizo provincia Sevilla atardecer
En posición de alerta


En España queda repartido en tres manchas: el valle del Guadalquivir, el bajo Guadiana y el sureste semiárido de Murcia y Almería, más un núcleo importante en el norte de Cáceres y poblaciones ya muy fragmentadas en Cádiz y Málaga. Donde mejor aguanta se han medido densidades de hasta 17 parejas por kilómetro cuadrado en Trebujena, frente a una media de poco más de 3 parejas por km² en el conjunto de Andalucía y Extremadura: la diferencia entre un campo con lindes y otro sin ellas. Estas fotos son de la campiña de Utrera, en pleno Valle del Guadalquivir, una tarde de agosto: cuatro aves, algo más de una hora delante de la cámara mientras se iba la luz. Es una de esas especies que uno da por descontadas hasta que mira los números y entiende que quizá no vaya a ser tan fácil volver a verla. Si andas por la viña o el olivar de secano del sur entre abril y septiembre, camina despacio por los bordes y fíjate en los pájaros que corretean por el suelo: si uno se para y levanta la cola como una bandera, ya sabes lo que estás viendo. 







07 julio 2026

Busardo ratonero (Buteo buteo): cómo identificarlo, sus plumajes tan variables y con qué rapaces se confunde

 El busardo ratonero [Common Buzzard - Buteo buteo] es, con diferencia, la rapaz que más veces vemos sin darnos cuenta. Es ese pájaro pardo y rechoncho posado en un poste al borde de la carretera, o el que da vueltas en círculo sobre un valle maullando como un gato. Precisamente por ser tan común, es también la rapaz que más se confunde: cambia tanto de una a otra que muchas de las «no sé qué rapaz era» acaban siendo, sencillamente, un ratonero. Lo he fotografiado lo mismo perchado en un cable en las marismas de Cantabria que sobre los arrozales del bajo Guadalquivir, y casi nunca hay dos iguales.

Busardo ratonero al vuelo mirando a la cámara
Ratonero al vuelo. Alcalá de Guadaira (Sevilla). Enero 2011. Canon 450D + Canon 400mm F5,6L


Lo primero es la silueta. Es una rapaz mediana, compacta y de aspecto macizo: cabeza redonda, cuello corto, alas anchas y cola corta y algo redondeada. Posado se ve rollizo, con esa postura erguida de «guardia» sobre un poste o una rama seca; suele mostrar un pecho claro cruzado por una banda o un moteado pardo más oscuro —el llamado «babero»—, y ceroma y comisura del pico amarillas. No hay dimorfismo sexual apreciable a simple vista: macho y hembra son iguales de plumaje (la hembra solo algo mayor), así que no busques diferencias de sexo como en el cernícalo.

Busardo ratonero posado en un cable, de perfil, con el pecho claro moteado y la ceroma amarilla, sobre cielo azul
Busardo ratonero posado en un cable, de perfil, con el pecho claro moteado y la ceroma amarilla, sobre cielo azul

 Y aquí llega lo que despista a todo el mundo: el plumaje del ratonero es extraordinariamente variable. Los hay muy oscuros, casi de chocolate uniforme, y los hay muy claros, con la cabeza y el pecho blanquecinos; entre esos dos extremos cabe casi todo. Esa variabilidad es la razón de que tanta gente dude. La buena noticia es que en vuelo tiene un patrón bastante fiel: por debajo se ve el cuerpo y las «axilas» oscuras, una banda oscura ancha en el borde trasero del ala, una mancha oscura en la muñeca (el carpal) y una cola clara con una banda terminal más marcada. Vuela a menudo en círculos anchos, planeando con las alas ligeramente levantadas en «V» muy suave.

 

Busardo ratonero en vuelo visto desde abajo, mostrando el carpal oscuro, la banda oscura del borde del ala y el pecho barrado
En vuelo, el patrón ventral lo delata: carpal oscuro, banda oscura en el borde del ala y pecho barrado. Laguna de Lanchares (Cantabria), noviembre de 2024. Sony a6400 + Sony 200-600mm.

Es un cazador oportunista y poco espectacular, más de esperar que de perseguir. Pasa mucho tiempo posado, oteando desde un poste, una torreta eléctrica o un árbol seco, y baja al suelo a por lo que haya: sobre todo topillos y ratones, pero también lombrices, insectos, reptiles y carroña. Esa facilidad para comer de todo es lo que le permite estar en casi cualquier parte —campiña, bosque, marisma, borde de autovía— y ser, de largo, nuestra rapaz más abundante.

 

Busardo ratonero posado en una torreta metálica sobre los arrozales, con el dorso pardo y las partes inferiores claras
Otro individuo, posado en una torreta sobre los arrozales del bajo Guadalquivir. Los Palacios y Villafranca (Sevilla), diciembre de 2024. Sony a6400 + Sony 200-600mm.

 Con qué se confunde, y cómo separarlo. Es la duda estrella, así que vamos por partes. El aguilucho lagunero [enlace] es más esbelto, de alas y cola más largas, y vuela bajo sobre el carrizo con las alas en «V» marcada y balanceándose; el ratonero es más rechoncho y planea alto en círculos. El milano negro [enlace] tiene la cola ahorquillada (el ratonero la tiene recta o redondeada) y un vuelo más flexible y torcido. El aguililla calzada de morfo claro es la confusión más fina: tiene la cola más larga y cuadrada, unas manchas claras en el arranque de las alas (los «faros») y una silueta más ligera. Y el busardo moro, muy escaso y localizado en el sur, es más grande, de cola pálida y aspecto más aquilino. Ante la duda, la regla práctica funciona casi siempre: rapaz mediana, compacta, cola corta, que se queda posada en un poste horas y da vueltas maullando → ratonero.


Que sea el más común no le quita mérito. Es residente en casi toda España, y en invierno llegan además muchos ratoneros del norte de Europa, de modo que en los meses fríos se ven todavía más, sobre todo en el valle del Ebro, el País Vasco, Extremadura y Castilla y León. Está incluido en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial, aunque su población goza de buena salud. La próxima vez que veas una rapaz parda posada en un poste de la cuneta, fíjate bien: lo más probable es que estés mirando al ave rapaz más exitosa del campo español.

 

 

 

 

05 julio 2026

Cernícalo vulgar (Falco tinnunculus): cómo distinguir al macho de la hembra, el cernido y por qué está en declive

El cernícalo vulgar [Common Kestrel - Falco tinnunculus] es la rapaz más fácil de ver de España: el halconcito que se queda quieto en el aire sobre una cuneta, batiendo las alas con la cabeza fija, buscando un ratón entre la hierba. Ese vuelo suspendido —el "cernido" que le da nombre— es su mejor seña de identidad: ningún otro falcón nuestro lo hace de forma tan constante. Lo he fotografiado en sitios muy distintos, desde las marismas de Santoña hasta el bajo Guadalquivir, y casi siempre aparece igual: posado bien a la vista en un poste, un cable o una rama seca, dominando el terreno.

 En el plumaje hay un dimorfismo sexual claro, y es lo primero que conviene mirar. El macho tiene la cabeza gris azulada y la cola también gris, lisa, rematada por una ancha banda negra terminal; el dorso es de un castaño ladrillo salpicado de motas negras. La hembra es más parda y uniforme: cabeza pardusca en lugar de gris, y una cola parda cruzada por muchas barras oscuras finas, no una sola banda. Ambos comparten el mismo dorso rojizo moteado y el pecho crema con goteado longitudinal.

 

Macho de cernícalo vulgar posado en una rama seca contra el cielo azul, con la cabeza gris y el dorso castaño moteado
Macho, con la cabeza gris y la cola gris de banda negra. Brazo del Este (Sevilla), enero de 2023. Sony a6400 + Sony 200-600mm.

Hembra de cernícalo vulgar posada en una estructura metálica, parda y con la cola larga barrada, al atardecer
Hembra, de tonos pardos y cola barrada, sin el gris del macho. Camino de Fuente Vinagre (Sevilla), diciembre de 2023. Sony a6400 + Sony 200-600mm

Lo que de verdad lo delata es el comportamiento. Es un cazador de campo abierto que alterna dos técnicas: el acecho desde un posadero elevado —poste, cable, baliza, rama muerta— y el cernido, ese aleteo rápido y sostenido con el que se mantiene clavado en un punto del aire mientras escruta el suelo. Cuando localiza una presa, se deja caer en picado. Come sobre todo pequeños roedores, insectos grandes y algún reptil o pajarillo. Verlo cernirse sobre la mediana de una autovía es una de las estampas más cotidianas del campo español.

 

Cernícalo vulgar en vuelo mostrando las alas puntiagudas y el dorso rojizo, sobre las copas de los árboles
En vuelo se aprecian las alas puntiagudas y el dorso rojizo. Colindres, marismas de Santoña (Cantabria), noviembre de 2023. Sony a6400 + Sony 200-600mm.

Conviene no confundirlo. El cernícalo primilla es muy parecido pero más pequeño y colonial, ligado a cortijos y pueblos del sur; el macho de primilla tiene el dorso rojo liso, sin motas, y uñas blancas en lugar de negras. El esmerejón es más pequeño, oscuro y compacto, y no se cierne. El gavilán y el alcotán tienen otra silueta. Ante la duda, el cernido y el dorso rojizo moteado casi siempre resuelven la papeleta a favor del vulgar.
Y aquí está lo que sorprende a mucha gente: pese a lo familiar que resulta, el cernícalo vulgar va a menos. El Libro Rojo de las Aves de España de 2021 lo cataloga como En Peligro (EN), con una caída de en torno al 50 % de la población reproductora en veinte años y de un 30 % de la invernante desde 2008, según los seguimientos Sacre y Sacin de SEO/BirdLife. Detrás está la transformación del campo: agricultura intensiva, pérdida de barbechos y linderos, y plaguicidas que arrasan sus presas. Vive todo el año en casi toda la península, Baleares y Canarias, y en invierno se concentra algo más en la meseta Norte y en los valles del Ebro y el Guadalquivir. Merece la pena fijarse la próxima vez que uno se quede suspendido sobre la cuneta: es más raro de lo que parece. 

04 julio 2026

Colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros): identificación del macho y la hembra y dónde verlo

El colirrojo tizón [Black Redstart - Phoenicurus ochruros] es un pequeño insectívoro de posadero expuesto que reparte su vida entre el roquedo de montaña y los pueblos, tejados y campos de media España. Estas fotos son de sitios muy distintos entre sí: la costa de la bahía de Santander, un cortijo sevillano en pleno invierno y las barandillas del mirador de Fuente Dé, a unos 1.800 metros, en época de cría. Esa amplitud de hábitat es una de sus señas de identidad.
 
Macho de colirrojo tizón gris pizarra con panel alar blanco sobre una roca cubierta de musgo, con un insecto en el pico
Macho con una presa en el pico. Maribáñez (Sevilla), diciembre de 2025. Sony A7RII + Sony 200-600mm.


En el plumaje hay un dimorfismo sexual marcado. El macho es gris pizarra oscuro —los ejemplares ibéricos tienden a ser casi negros en cara y pecho— y muestra un panel blanco muy patente en el ala, además del obispillo y la cola de un naranja teja característico. La hembra es de un pardo apagado y uniforme, sin negro ni panel alar, pero conserva la misma cola rojiza, que es lo que la delata a distancia. Ambos sexos agitan la cola de forma continua nada más posarse, un gesto muy útil para identificarlo aunque no se aprecie bien el color.
 
Colirrojo tizón macho de perfil sobre roca musgosa, mostrando el gris oscuro del dorso y el panel blanco del ala
El panel alar blanco, bien visible en los machos ibéricos. Maribáñez (Sevilla), diciembre de 2025


Su comportamiento ayuda tanto como el plumaje. Es un cazador al acecho: se posa erguido en un punto elevado y bien visible —una roca, un poste, un cable, el remate de un muro—, controla el terreno y baja a por los insectos, muchas veces al suelo, para volver después a una percha próxima. Ese uso constante de posaderos expuestos permite detectarlo de lejos y seguirlo con comodidad.

Macho de colirrojo tizón de frente sobre roca, con la cara y la garganta negras y el pecho gris
Macho de colirrojo tizón de frente sobre roca, con la cara y la garganta negras y el pecho gris


En España está ampliamente distribuido. Cría de forma continua por la mitad norte y, en el sur, queda ligado a las zonas montañosas, con un periodo reproductor que se extiende de abril a julio. Las poblaciones ibéricas son sedentarias o parcialmente migratorias: en invierno descienden en altitud y muchos ejemplares se instalan en localidades del sur peninsular, lo que explica que mis fotos andaluzas sean todas de diciembre y enero. Es una especie abundante y catalogada como de preocupación menor, sin problemas de conservación. Merece la pena revisar cualquier escollera, cortijo o borda de montaña: casi siempre hay alguno vigilando desde lo alto.
 
Colirrojo tizón macho de espaldas sobre un muro, con el panel alar blanco y la cola naranja teja desplegados
De espaldas se aprecian a la vez el panel blanco y la cola color teja. Maribáñez (Sevilla)
 
Macho de colirrojo tizón posado en una roca con líquenes amarillos en la costa de la bahía de Santander
Macho en el litoral. Ensenada de San Bartolomé, bahía de Santander (Cantabria), octubre de 2023. Sony a6400 + Sony 200-600mm.

Hembra de colirrojo tizón, parda y uniforme, posada en un poste de cemento con alambre en el campo
Hembra, de pardo uniforme y con la misma cola rojiza que el macho. Doñana (Huelva), enero de 2011. Canon EOS 450D + Canon 400mm f/5.6L.

 
Macho de colirrojo tizón con un insecto en el pico sobre la barandilla del mirador de Fuente Dé, en alta montaña
Macho cebando en época de cría, a unos 1.800 m. Mirador de Fuente Dé, Picos de Europa (Cantabria), mayo de 2026. Sony A7RII + Sony 200-600mm + SEL14TC.

 

23 junio 2026

Obispo coronigualdo (Euplectes afer): el tejedor africano amarillo y negro del Guadalquivir

  El obispo coronigualdo [Yellow-crowned Bishop - Euplectes afer] es un ave pequeña, del tamaño de un gorrión, que en el Brazo del Este aparece entre los carrizos y los arrozales. El macho en época de cría no admite confusión: amarillo intenso en la corona, la nuca, el dorso y la rabadilla, con un babero negro que baja desde la cara por el pecho hasta el vientre. A contraluz, ese amarillo destaca con fuerza sobre el verde de la marisma.

  Conviene aclarar su origen. No es una especie autóctona, sino un tejedor africano de la familia de los plocéidos que, a partir de ejemplares escapados de cautividad, acabó criando de forma asilvestrada en las vegas del Guadalquivir y del Guadiana. Hoy figura en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras. Los arrozales y carrizales del bajo Guadalquivir reúnen las condiciones que necesita, y en la provincia de Sevilla mantiene ya una población asentada.

  El llamativo plumaje amarillo y negro del macho solo se da en la temporada de cría, en verano. El resto del año muda a un plumaje pardo y estriado, prácticamente idéntico al de la hembra: tonos terrosos, ceja clara y finas  rayas oscuras en el pecho. Fuera del periodo nupcial conviene observarlo con atención para no confundirlo con hembras de otros granívoros ni con un gorrión moruno.

  Una buena pista para localizarlo es el vuelo nupcial del macho, que ahueca el plumaje y revolotea de forma característica en línea recta sobre el carrizal para marcar territorio.

  Estas fotografías están tomadas en el Brazo del Este (Sevilla), la localidad de referencia para observarlo en España. La mejor época es de junio a septiembre, cuando los machos lucen el plumaje nupcial completo.

 

Macho de obispo coronigualdo en plumaje nupcial, amarillo y negro, posado en un tallo
Macho de obispo coronigualdo en plumaje nupcial. Brazo del Este (Sevilla), septiembre de 2025. Sony A7RII + SEL200600G + SEL14TC

 

Obispo coronigualdo hembra o macho eclipse anillado
Obispo coronigualdo hembra o macho eclipse. Sony A7RII + SEL200600G + SEL14TC

 

Macho de obispo coronigualdo reclamando
 Macho de obispo coronigualdo reclamando. Sony A7RII + SEL200600G + SEL14TC

Macho y hembra de obispo coronigualdo posados juntos en un alambre de espino
Macho (derecha) y hembra (izquierda) de obispo coronigualdo. Brazo del Este (Sevilla), 2011. Canon 450D + 400mm f/5,6L