11 agosto 2026

Milano negro (Milvus migrans): cómo distinguirlo del milano real, dónde verlo y por qué se junta en bandos

El milano negro [Black Kite - Milvus migrans] es una de esas rapaces que uno deja de mirar por costumbre. Está en todas partes: sobrevolando el arrozal, patrullando la cuneta de la autovía, dando vueltas sobre un vertedero o sobre el patio de una granja. Y sin embargo es un ave notable, porque casi todos los que vemos han cruzado el Sáhara para llegar hasta aquí. Llega en febrero, cría aquí el verano entero y luego vuelve a cruzar. Estas fotos son de julio y de principios de agosto, en el bajo Guadalquivir, cuando está en su mejor momento.

Es una rapaz mediana-grande —entre 55 y 60 cm de largo y hasta metro y medio de envergadura—, de color pardo oscuro en conjunto, con la cabeza más pálida y grisácea que el resto del cuerpo, finamente rayada, y el pecho algo rojizo con motas alargadas. En vuelo se reconoce por la silueta: alas largas y estrechas, algo angulosas, con las puntas «dedeadas», y sobre todo por cómo vuela. El milano negro tuerce la cola constantemente, la gira como un timón para corregir el rumbo; ese balanceo flexible y perezoso, planeando con las alas ligeramente arqueadas hacia abajo, lo delata desde lejos. Posado se ve otra cosa: un ave encorvada y de aspecto sucio, con la cola larga colgando y esa cabeza clara que parece de otro pájaro. No hay dimorfismo sexual apreciable: macho y hembra son iguales a la vista. Los jóvenes del año sí se distinguen —son más claros, con las plumas del ala orladas de crema, lo que les da un aspecto escamoso, y el pecho más moteado de pálido.

Milano negro posado de frente en lo alto de un apoyo eléctrico con aisladores de vidrio, con la cabeza pálida y el cuerpo pardo oscuro
La cabeza pálida contrasta con el cuerpo pardo. Posado en un apoyo eléctrico sobre el arrozal, que es donde más veces se le ve. Brazo del Este (Sevilla), 13 de julio de 2026. Sony α7R II + 200-600 mm con teleconversor 1.4×
Milano negro en vuelo lateral sobre cielo azul, con la cabeza pálida, las alas largas dedeadas y la cola escotada
En vuelo, las alas largas se abren en «dedos» y la cola hace de timón. Vertedero de Utrera (Sevilla), 4 de agosto de 2026. Sony α7R II + 200-600 mm.

¿Cómo distinguir el milano negro del real: hay tres cosas que los separan y la tercera resuelve muchos casos. Primera, la cola: la del real está profundamente ahorquillada, larga y de un rojizo anaranjado, y mantiene la escotadura marcada incluso cuando la abre; la del negro es parda grisácea y está solo escotada, y desplegada del todo se ve casi recta. Segunda, el color: el milano real es mucho más llamativo, con tonos rojizos por todas partes, la cabeza gris muy pálida y grandes manchas blancas en la parte inferior del ala; el negro es un ave apagada, parda y sin contrastes fuertes. Y tercera, la estación: en el sur, en pleno verano, casi todos los milanos que se ven son negros, porque el negro es estival y el real cría más al norte —centro-oeste peninsular y Pirineos— y es aquí sobre todo invernante, con el grueso de las aves llegando en otoño. Conviene saber, además, que el real está catalogado En Peligro en España, mientras que el negro va bien: no son dos aves igual de comunes, ni de lejos.

Milano negro visto desde abajo con las alas extendidas y la cola desplegada, mostrando el pardo uniforme sin manchas blancas
Visto desde abajo: pardo apagado y uniforme, sin las manchas blancas del ala que luce el milano real. La cola, desplegada, apenas se escota. Vertedero de Utrera (Sevilla), 4 de agosto de 2026. Sony α7R II + 200-600 mm.

Es un carroñero descarado y un oportunista de manual. Come de todo —roedores, conejos, aves, anfibios, reptiles, peces, insectos grandes— pero sobre todo aprovecha lo que otros dejan: basureros, muladares, corrales, y las cunetas de las carreteras, que patrulla sin descanso buscando atropellos. Esa flexibilidad es la razón de que sea tan abundante y de que viva tan a gusto cerca de nosotros. Cría en arboledas junto al agua —sotos, dehesas, eucaliptales— y sale a cazar al campo abierto de alrededor.

Lo mejor del milano negro, sin embargo, es que es un ave sociable, y eso se ve mejor que en ningún sitio donde hay comida fácil. Un vertedero es un imán para ellos: se juntan decenas, dando vueltas en columna sobre la basura, bajando por turnos, peleándose en el aire por un despojo. En verano, además, forman dormideros comunales en un soto o un eucaliptal cercano, donde se concentran los adultos que no crían y los jóvenes del año llegados desde kilómetros a la redonda. La tarde de estas fotos, en el vertedero de Utrera, conté más de veinte a la vez en el visor, subiendo en térmica sobre los eucaliptos sin batir apenas las alas. No es una estampa de folleto, pero es de las escenas más fáciles de ver y de las que menos se cuentan.

Bando de más de veinte milanos negros volando en círculo sobre la copa de un eucalipto contra el cielo azul, con una cigüeña blanca al fondo
Más de veinte milanos negros en el aire a la vez sobre los eucaliptos, con una cigüeña blanca colándose por la derecha. Donde hay comida fácil se juntan así. Vertedero de Utrera (Sevilla), 4 de agosto de 2026. Sony α7R II + 200-600 mm.
Detalle de tres milanos negros volando muy cerca unos de otros contra el cielo
Detalle de tres milanos del grupo

Y en algún momento, entre finales de verano y el otoño, se marchan. La salida acaba en el estrecho de Gibraltar, donde cada año se cuentan entre cuarenta y sesenta mil milanos negros cruzando a África: es una de las mayores concentraciones de rapaces de Europa. Los que se quedan en invierno son la excepción, cada vez menos rara en Andalucía occidental y Extremadura. Por lo demás, la especie está bien: figura como de Preocupación Menor en el Libro Rojo y su población española se considera estable o en ligero aumento. Así que la próxima vez que veas una rapaz parda torciendo la cola sobre la cuneta o sobre una nave de basura, fíjate: es el ave que mejor ha aprendido a vivir de nuestros restos.

10 agosto 2026

Alzacola rojizo (Cercotrichas galactotes): cómo identificarlo, dónde verlo y por qué el Ave del Año 2022 está desapareciendo

 El alzacola rojizo [Rufous-tailed Scrub Robin - Cercotrichas galactotes] es de esos pájaros que se presentan solos: en cuanto se posa levanta la cola, la despliega en abanico y la deja ahí arriba, casi vertical sobre el lomo, como si estuviera saludando. No hace falta más para identificarlo. Es un ave del sur, de viña y olivar, que llega a finales de marzo desde el otro lado del Sáhara y se marcha en octubre. Y es, sobre todo, un pájaro al que se le está acabando el tiempo: SEO/BirdLife lo eligió Ave del Año 2022 precisamente para llamar la atención sobre eso.

Empecemos por el aspecto. Es algo mayor que un petirrojo, esbelto, de patas largas y pálidas, con el dorso pardo arena cálido y las partes inferiores de un crema muy limpio. La cara lleva la marca clave: una lista superciliar blanca y neta, con una línea oscura por debajo que le cruza el ojo. Pero lo que de verdad cierra la identificación es la cola: rufa, ancha y larga, con las plumas exteriores rematadas en blanco y una banda negra justo antes de la punta. Cuando la despliega, ese patrón se ve entero y no admite discusión. No hay dimorfismo sexual: macho y hembra son iguales.

 

Alzacolas rojizo con la cola levantada y cantando
 Aquí está la clave: con la cola abierta se ven las puntas blancas y la banda negra de las plumas exteriores. Ningún otro pájaro nuestro lleva ese dibujo. Campiña de Utrera (Sevilla), 4 de agosto de 2026. Sony α7R II + 200-600 mm con teleconversor 1.4×

El gesto que le da nombre es tan constante que sirve de identificación a distancia. Levanta la cola al posarse, al moverse por el suelo, al pararse un momento entre dos carrerillas. Es un pájaro terrestre: se mueve por el suelo desnudo con paso largo, entre los terrones y los ribazos, y sube a una rama baja o a un tocón cuando quiere otear. En estas fotos aparecen dos aves juntas, una de ellas más pálida y compacta, con el aspecto que tienen los jóvenes del año a estas alturas del verano.

 

Alzacola rojizo con la cola totalmente levantada

El gesto que le da nombre: subirse a un terrón y levantar la cola como una bandera. Campiña de Utrera (Sevilla), 4 de agosto de 2026. Sony α7R II + 200-600 mm con teleconversor 1.4×

 

El alzacola prefiere moverse por la linde entre los viñedos y los olivares. La especie está ligada sobre todo al viñedo tradicional —lo usa tanto en vaso como en espaldera— y en menor medida al olivar tradicional y a los frutales de secano; en el olivar intensivo se hace escaso y en el superintensivo directamente desaparece. Lo que necesita no es el cultivo en sí, sino lo que queda en sus bordes: el ribazo con matorral, el seto, el majano, la mata de zarza o la chumbera de la esquina, y un suelo con hierba donde haya alimento. Por eso, cuando se pasa el desbrozador o el herbicida y el suelo queda completamente desnudo, el pájaro se queda sin comida y sin refugio a la vez. Buscarlo tiene truco: recorrer despacio los bordes de viña y olivar de secano, con el sol bajo, y estar atento al pájaro que corretea por el suelo y se para a levantar la cola.

Alzacola rojizo posado en una rama, en Urera (Sevilla)
Sobre una rama seca caída en el suelo. De cerca se le ven las tres cosas que lo definen: la ceja blanca, el pico fino y largo, y esa cola que nunca baja del todo. Campiña de Utrera (Sevilla), 4 de agosto de 2026. Sony α7R II + 200-600 mm con teleconversor 1.4×


¿Con qué se puede confundir? Menos de lo que parece. El ruiseñor común es más rechoncho, de color más uniforme, sin la ceja blanca marcada y sin ese patrón blanco y negro en la punta de la cola; además es un pájaro de espesura, no de suelo abierto. El colirrojo tizón tiene la cola rufa pero es gris oscuro y la vibra en lugar de desplegarla en abanico. Y con las currucas el asunto se resuelve mirando la postura y las patas: el alzacola es más largo de pata, más terrestre y de porte más erguido.

Alzacola rojizo con su pollo
Alzacola con su pollo entre los terrones



¿De dónde salen los que veranean aquí? Los alzacolas del bajo Guadalquivir son de la subespecie galactotes, la misma que ocupa el Magreb, y son migradores transaharianos completos: no se queda ni uno. A finales del verano cruzan el Sáhara y pasan el invierno en el Sahel, al norte del ecuador, y el seguimiento de aves marcadas muestra que lo hacen desviándose por el oeste, hasta zonas de invernada del África occidental. Es decir, el pájaro que uno tiene delante en una tarde de agosto en Sevilla está a punto de irse a Senegal o Mauritania cruzando el desierto de una tacada. Vuelven a finales de marzo —son de los últimos en llegar—, crían de mayo en adelante y pueden sacar dos puestas antes de que termine el verano, de ahí que en agosto ande todavía familia suelta por el campo. En el Egeo y Oriente Próximo vive otra subespecie, syriacus, algo más gris.

Alzacola rojizo alimentándose de una uva
Alzacola alimentándose del viñedo


Ese paisaje de secano con lindes vivas se está evaporando, y el alzacola se va con él. Está catalogado En Peligro (EN) en el Libro Rojo de las Aves de España de 2021, y en 2022 fue elegido Ave del Año en votación popular, con 3.368 votos de los 8.876 emitidos, por delante del aguilucho cenizo y del alcaudón común. Las cifras explican la urgencia: la población española ha caído un 94,8 % entre 2004 y 2020, hasta unos 17.000 individuos, y entre los dos últimos atlas el área ocupada se contrajo un 41 %. Hoy le queda poco más de 2.200 km², repartidos casi por completo entre Andalucía y Extremadura, que suman el 94,5 %; Sevilla es la provincia con más aves, unas 3.700. En algunas zonas la caída es casi total: del 86 % en Badajoz al 98 % en Alicante. A escala mundial la UICN lo considera Preocupación Menor, así que el desplome es enteramente nuestro. Las causas son las de siempre: paso del secano al regadío, mecanización, fitosanitarios, arranque de viñedo tradicional y concentración parcelaria, que se lleva por delante justo el mosaico de lindes del que depende.

Alzacola rojizo provincia Sevilla atardecer
En posición de alerta


En España queda repartido en tres manchas: el valle del Guadalquivir, el bajo Guadiana y el sureste semiárido de Murcia y Almería, más un núcleo importante en el norte de Cáceres y poblaciones ya muy fragmentadas en Cádiz y Málaga. Donde mejor aguanta se han medido densidades de hasta 17 parejas por kilómetro cuadrado en Trebujena, frente a una media de poco más de 3 parejas por km² en el conjunto de Andalucía y Extremadura: la diferencia entre un campo con lindes y otro sin ellas. Estas fotos son de la campiña de Utrera, en pleno Valle del Guadalquivir, una tarde de agosto: cuatro aves, algo más de una hora delante de la cámara mientras se iba la luz. Es una de esas especies que uno da por descontadas hasta que mira los números y entiende que quizá no vaya a ser tan fácil volver a verla. Si andas por la viña o el olivar de secano del sur entre abril y septiembre, camina despacio por los bordes y fíjate en los pájaros que corretean por el suelo: si uno se para y levanta la cola como una bandera, ya sabes lo que estás viendo. 







07 julio 2026

Busardo ratonero (Buteo buteo): cómo identificarlo, sus plumajes tan variables y con qué rapaces se confunde

 El busardo ratonero [Common Buzzard - Buteo buteo] es, con diferencia, la rapaz que más veces vemos sin darnos cuenta. Es ese pájaro pardo y rechoncho posado en un poste al borde de la carretera, o el que da vueltas en círculo sobre un valle maullando como un gato. Precisamente por ser tan común, es también la rapaz que más se confunde: cambia tanto de una a otra que muchas de las «no sé qué rapaz era» acaban siendo, sencillamente, un ratonero. Lo he fotografiado lo mismo perchado en un cable en las marismas de Cantabria que sobre los arrozales del bajo Guadalquivir, y casi nunca hay dos iguales.

Busardo ratonero al vuelo mirando a la cámara
Ratonero al vuelo. Alcalá de Guadaira (Sevilla). Enero 2011. Canon 450D + Canon 400mm F5,6L


Lo primero es la silueta. Es una rapaz mediana, compacta y de aspecto macizo: cabeza redonda, cuello corto, alas anchas y cola corta y algo redondeada. Posado se ve rollizo, con esa postura erguida de «guardia» sobre un poste o una rama seca; suele mostrar un pecho claro cruzado por una banda o un moteado pardo más oscuro —el llamado «babero»—, y ceroma y comisura del pico amarillas. No hay dimorfismo sexual apreciable a simple vista: macho y hembra son iguales de plumaje (la hembra solo algo mayor), así que no busques diferencias de sexo como en el cernícalo.

Busardo ratonero posado en un cable, de perfil, con el pecho claro moteado y la ceroma amarilla, sobre cielo azul
Busardo ratonero posado en un cable, de perfil, con el pecho claro moteado y la ceroma amarilla, sobre cielo azul

 Y aquí llega lo que despista a todo el mundo: el plumaje del ratonero es extraordinariamente variable. Los hay muy oscuros, casi de chocolate uniforme, y los hay muy claros, con la cabeza y el pecho blanquecinos; entre esos dos extremos cabe casi todo. Esa variabilidad es la razón de que tanta gente dude. La buena noticia es que en vuelo tiene un patrón bastante fiel: por debajo se ve el cuerpo y las «axilas» oscuras, una banda oscura ancha en el borde trasero del ala, una mancha oscura en la muñeca (el carpal) y una cola clara con una banda terminal más marcada. Vuela a menudo en círculos anchos, planeando con las alas ligeramente levantadas en «V» muy suave.

 

Busardo ratonero en vuelo visto desde abajo, mostrando el carpal oscuro, la banda oscura del borde del ala y el pecho barrado
En vuelo, el patrón ventral lo delata: carpal oscuro, banda oscura en el borde del ala y pecho barrado. Laguna de Lanchares (Cantabria), noviembre de 2024. Sony a6400 + Sony 200-600mm.

Es un cazador oportunista y poco espectacular, más de esperar que de perseguir. Pasa mucho tiempo posado, oteando desde un poste, una torreta eléctrica o un árbol seco, y baja al suelo a por lo que haya: sobre todo topillos y ratones, pero también lombrices, insectos, reptiles y carroña. Esa facilidad para comer de todo es lo que le permite estar en casi cualquier parte —campiña, bosque, marisma, borde de autovía— y ser, de largo, nuestra rapaz más abundante.

 

Busardo ratonero posado en una torreta metálica sobre los arrozales, con el dorso pardo y las partes inferiores claras
Otro individuo, posado en una torreta sobre los arrozales del bajo Guadalquivir. Los Palacios y Villafranca (Sevilla), diciembre de 2024. Sony a6400 + Sony 200-600mm.

 Con qué se confunde, y cómo separarlo. Es la duda estrella, así que vamos por partes. El aguilucho lagunero [enlace] es más esbelto, de alas y cola más largas, y vuela bajo sobre el carrizo con las alas en «V» marcada y balanceándose; el ratonero es más rechoncho y planea alto en círculos. El milano negro [enlace] tiene la cola ahorquillada (el ratonero la tiene recta o redondeada) y un vuelo más flexible y torcido. El aguililla calzada de morfo claro es la confusión más fina: tiene la cola más larga y cuadrada, unas manchas claras en el arranque de las alas (los «faros») y una silueta más ligera. Y el busardo moro, muy escaso y localizado en el sur, es más grande, de cola pálida y aspecto más aquilino. Ante la duda, la regla práctica funciona casi siempre: rapaz mediana, compacta, cola corta, que se queda posada en un poste horas y da vueltas maullando → ratonero.


Que sea el más común no le quita mérito. Es residente en casi toda España, y en invierno llegan además muchos ratoneros del norte de Europa, de modo que en los meses fríos se ven todavía más, sobre todo en el valle del Ebro, el País Vasco, Extremadura y Castilla y León. Está incluido en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial, aunque su población goza de buena salud. La próxima vez que veas una rapaz parda posada en un poste de la cuneta, fíjate bien: lo más probable es que estés mirando al ave rapaz más exitosa del campo español.

 

 

 

 

05 julio 2026

Cernícalo vulgar (Falco tinnunculus): cómo distinguir al macho de la hembra, el cernido y por qué está en declive

El cernícalo vulgar [Common Kestrel - Falco tinnunculus] es la rapaz más fácil de ver de España: el halconcito que se queda quieto en el aire sobre una cuneta, batiendo las alas con la cabeza fija, buscando un ratón entre la hierba. Ese vuelo suspendido —el "cernido" que le da nombre— es su mejor seña de identidad: ningún otro falcón nuestro lo hace de forma tan constante. Lo he fotografiado en sitios muy distintos, desde las marismas de Santoña hasta el bajo Guadalquivir, y casi siempre aparece igual: posado bien a la vista en un poste, un cable o una rama seca, dominando el terreno.

 En el plumaje hay un dimorfismo sexual claro, y es lo primero que conviene mirar. El macho tiene la cabeza gris azulada y la cola también gris, lisa, rematada por una ancha banda negra terminal; el dorso es de un castaño ladrillo salpicado de motas negras. La hembra es más parda y uniforme: cabeza pardusca en lugar de gris, y una cola parda cruzada por muchas barras oscuras finas, no una sola banda. Ambos comparten el mismo dorso rojizo moteado y el pecho crema con goteado longitudinal.

 

Macho de cernícalo vulgar posado en una rama seca contra el cielo azul, con la cabeza gris y el dorso castaño moteado
Macho, con la cabeza gris y la cola gris de banda negra. Brazo del Este (Sevilla), enero de 2023. Sony a6400 + Sony 200-600mm.

Hembra de cernícalo vulgar posada en una estructura metálica, parda y con la cola larga barrada, al atardecer
Hembra, de tonos pardos y cola barrada, sin el gris del macho. Camino de Fuente Vinagre (Sevilla), diciembre de 2023. Sony a6400 + Sony 200-600mm

Lo que de verdad lo delata es el comportamiento. Es un cazador de campo abierto que alterna dos técnicas: el acecho desde un posadero elevado —poste, cable, baliza, rama muerta— y el cernido, ese aleteo rápido y sostenido con el que se mantiene clavado en un punto del aire mientras escruta el suelo. Cuando localiza una presa, se deja caer en picado. Come sobre todo pequeños roedores, insectos grandes y algún reptil o pajarillo. Verlo cernirse sobre la mediana de una autovía es una de las estampas más cotidianas del campo español.

 

Cernícalo vulgar en vuelo mostrando las alas puntiagudas y el dorso rojizo, sobre las copas de los árboles
En vuelo se aprecian las alas puntiagudas y el dorso rojizo. Colindres, marismas de Santoña (Cantabria), noviembre de 2023. Sony a6400 + Sony 200-600mm.

Conviene no confundirlo. El cernícalo primilla es muy parecido pero más pequeño y colonial, ligado a cortijos y pueblos del sur; el macho de primilla tiene el dorso rojo liso, sin motas, y uñas blancas en lugar de negras. El esmerejón es más pequeño, oscuro y compacto, y no se cierne. El gavilán y el alcotán tienen otra silueta. Ante la duda, el cernido y el dorso rojizo moteado casi siempre resuelven la papeleta a favor del vulgar.
Y aquí está lo que sorprende a mucha gente: pese a lo familiar que resulta, el cernícalo vulgar va a menos. El Libro Rojo de las Aves de España de 2021 lo cataloga como En Peligro (EN), con una caída de en torno al 50 % de la población reproductora en veinte años y de un 30 % de la invernante desde 2008, según los seguimientos Sacre y Sacin de SEO/BirdLife. Detrás está la transformación del campo: agricultura intensiva, pérdida de barbechos y linderos, y plaguicidas que arrasan sus presas. Vive todo el año en casi toda la península, Baleares y Canarias, y en invierno se concentra algo más en la meseta Norte y en los valles del Ebro y el Guadalquivir. Merece la pena fijarse la próxima vez que uno se quede suspendido sobre la cuneta: es más raro de lo que parece. 

04 julio 2026

Colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros): identificación del macho y la hembra y dónde verlo

El colirrojo tizón [Black Redstart - Phoenicurus ochruros] es un pequeño insectívoro de posadero expuesto que reparte su vida entre el roquedo de montaña y los pueblos, tejados y campos de media España. Estas fotos son de sitios muy distintos entre sí: la costa de la bahía de Santander, un cortijo sevillano en pleno invierno y las barandillas del mirador de Fuente Dé, a unos 1.800 metros, en época de cría. Esa amplitud de hábitat es una de sus señas de identidad.
 
Macho de colirrojo tizón gris pizarra con panel alar blanco sobre una roca cubierta de musgo, con un insecto en el pico
Macho con una presa en el pico. Maribáñez (Sevilla), diciembre de 2025. Sony A7RII + Sony 200-600mm.


En el plumaje hay un dimorfismo sexual marcado. El macho es gris pizarra oscuro —los ejemplares ibéricos tienden a ser casi negros en cara y pecho— y muestra un panel blanco muy patente en el ala, además del obispillo y la cola de un naranja teja característico. La hembra es de un pardo apagado y uniforme, sin negro ni panel alar, pero conserva la misma cola rojiza, que es lo que la delata a distancia. Ambos sexos agitan la cola de forma continua nada más posarse, un gesto muy útil para identificarlo aunque no se aprecie bien el color.
 
Colirrojo tizón macho de perfil sobre roca musgosa, mostrando el gris oscuro del dorso y el panel blanco del ala
El panel alar blanco, bien visible en los machos ibéricos. Maribáñez (Sevilla), diciembre de 2025


Su comportamiento ayuda tanto como el plumaje. Es un cazador al acecho: se posa erguido en un punto elevado y bien visible —una roca, un poste, un cable, el remate de un muro—, controla el terreno y baja a por los insectos, muchas veces al suelo, para volver después a una percha próxima. Ese uso constante de posaderos expuestos permite detectarlo de lejos y seguirlo con comodidad.

Macho de colirrojo tizón de frente sobre roca, con la cara y la garganta negras y el pecho gris
Macho de colirrojo tizón de frente sobre roca, con la cara y la garganta negras y el pecho gris


En España está ampliamente distribuido. Cría de forma continua por la mitad norte y, en el sur, queda ligado a las zonas montañosas, con un periodo reproductor que se extiende de abril a julio. Las poblaciones ibéricas son sedentarias o parcialmente migratorias: en invierno descienden en altitud y muchos ejemplares se instalan en localidades del sur peninsular, lo que explica que mis fotos andaluzas sean todas de diciembre y enero. Es una especie abundante y catalogada como de preocupación menor, sin problemas de conservación. Merece la pena revisar cualquier escollera, cortijo o borda de montaña: casi siempre hay alguno vigilando desde lo alto.
 
Colirrojo tizón macho de espaldas sobre un muro, con el panel alar blanco y la cola naranja teja desplegados
De espaldas se aprecian a la vez el panel blanco y la cola color teja. Maribáñez (Sevilla)
 
Macho de colirrojo tizón posado en una roca con líquenes amarillos en la costa de la bahía de Santander
Macho en el litoral. Ensenada de San Bartolomé, bahía de Santander (Cantabria), octubre de 2023. Sony a6400 + Sony 200-600mm.

Hembra de colirrojo tizón, parda y uniforme, posada en un poste de cemento con alambre en el campo
Hembra, de pardo uniforme y con la misma cola rojiza que el macho. Doñana (Huelva), enero de 2011. Canon EOS 450D + Canon 400mm f/5.6L.

 
Macho de colirrojo tizón con un insecto en el pico sobre la barandilla del mirador de Fuente Dé, en alta montaña
Macho cebando en época de cría, a unos 1.800 m. Mirador de Fuente Dé, Picos de Europa (Cantabria), mayo de 2026. Sony A7RII + Sony 200-600mm + SEL14TC.

 

23 junio 2026

Obispo coronigualdo (Euplectes afer): el tejedor africano amarillo y negro del Guadalquivir

  El obispo coronigualdo [Yellow-crowned Bishop - Euplectes afer] es un ave pequeña, del tamaño de un gorrión, que en el Brazo del Este aparece entre los carrizos y los arrozales. El macho en época de cría no admite confusión: amarillo intenso en la corona, la nuca, el dorso y la rabadilla, con un babero negro que baja desde la cara por el pecho hasta el vientre. A contraluz, ese amarillo destaca con fuerza sobre el verde de la marisma.

  Conviene aclarar su origen. No es una especie autóctona, sino un tejedor africano de la familia de los plocéidos que, a partir de ejemplares escapados de cautividad, acabó criando de forma asilvestrada en las vegas del Guadalquivir y del Guadiana. Hoy figura en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras. Los arrozales y carrizales del bajo Guadalquivir reúnen las condiciones que necesita, y en la provincia de Sevilla mantiene ya una población asentada.

  El llamativo plumaje amarillo y negro del macho solo se da en la temporada de cría, en verano. El resto del año muda a un plumaje pardo y estriado, prácticamente idéntico al de la hembra: tonos terrosos, ceja clara y finas  rayas oscuras en el pecho. Fuera del periodo nupcial conviene observarlo con atención para no confundirlo con hembras de otros granívoros ni con un gorrión moruno.

  Una buena pista para localizarlo es el vuelo nupcial del macho, que ahueca el plumaje y revolotea de forma característica en línea recta sobre el carrizal para marcar territorio.

  Estas fotografías están tomadas en el Brazo del Este (Sevilla), la localidad de referencia para observarlo en España. La mejor época es de junio a septiembre, cuando los machos lucen el plumaje nupcial completo.

 

Macho de obispo coronigualdo en plumaje nupcial, amarillo y negro, posado en un tallo
Macho de obispo coronigualdo en plumaje nupcial. Brazo del Este (Sevilla), septiembre de 2025. Sony A7RII + SEL200600G + SEL14TC

 

Obispo coronigualdo hembra o macho eclipse anillado
Obispo coronigualdo hembra o macho eclipse. Sony A7RII + SEL200600G + SEL14TC

 

Macho de obispo coronigualdo reclamando
 Macho de obispo coronigualdo reclamando. Sony A7RII + SEL200600G + SEL14TC

Macho y hembra de obispo coronigualdo posados juntos en un alambre de espino
Macho (derecha) y hembra (izquierda) de obispo coronigualdo. Brazo del Este (Sevilla), 2011. Canon 450D + 400mm f/5,6L

 


21 junio 2026

Paloma torcaz (Columba palumbus): cómo distinguirla de la bravía y la zurita, su arrullo y dónde verla

La paloma torcaz [Common Wood Pigeon - Columba palumbus] es la más grande y la más fácil de las palomas que vemos por aquí, y aun así mucha gente la confunde con la paloma de ciudad. La clave está en el cuello: ese parche blanco bien marcado a cada lado, que es justo lo que le da el nombre —«torcaz» viene de torques, collar—. Si ves ese collar, es torcaz sin duda.

  En cuanto se mueve, aparece la segunda pista: una banda blanca ancha en el ala, muy visible tanto posada como, sobre todo, en vuelo. Por lo demás es una paloma corpulenta, de cabeza gris azulada, pecho vinoso y un brillo verde y violáceo en los lados del cuello que con buena luz es precioso. El pico es rosado con la punta amarillenta y el ojo, pálido. Los jóvenes son más apagados y todavía no tienen el collar blanco, así que a un torcaz joven hay que identificarlo por el tamaño y la banda del ala.

  Con esto ya se separa de las dos especies con las que se lía: la paloma bravía (la urbana) es más pequeña, no tiene el collar blanco y enseña el obispillo claro al volar; y la paloma zurita, aún menor y más uniforme, carece de la franja blanca del ala. Si dudas, mira el cuello y el ala.

  Es un ave que oirás antes de verla: su arrullo es ese “cu-cuuu-cu, cu-cú” ronco y repetido que sale de las copas en primavera, además del fuerte aplauso de alas con que despega. La tienes en bosques, parques, setos y cultivos de casi toda España, y cada vez más metida en ciudades y jardines.

  Estas fotos son de Liencres (Cantabria): una en lo alto de un tejado al sol y otra posada en un cable, donde se le ve perfectamente la banda blanca del ala. 

 

Paloma torcaz adulta posada en una teja, de perfil, con el collar blanco del cuello visible
Paloma torcaz adulta sobre el caballete de un tejado; se aprecia el collar blanco y el brillo verde del cuello. Liencres (Cantabria), abril de 2020.

 

- alt: Paloma torcaz posada en un cable mostrando la banda blanca del ala — Liencres, Cantabria
La misma especie en un cable, con la banda blanca del ala bien marcada —una de las claves de identificación—. Liencres (Cantabria), mayo de 2025


16 junio 2026

Papamoscas cerrojillo (Ficedula hypoleuca): identificación y cómo verlo en migración

 El papamoscas cerrojillo [European Pied Flycatcher - Ficedula hypoleuca] es un pajarillo pequeño y vivaz al que, en buena parte de España, lo vemos sobre todo de paso. Cría en los bosques del norte y centro peninsular y pasa el invierno en África, así que durante las migraciones de primavera y, sobre todo, de otoño, aparece por casi cualquier arboleda, parque o jardín mientras viaja. Estas fotos y el vídeo son de un bosque de Villanueva de Villaescusa (Cantabria), en septiembre, en pleno paso otoñal.

 

Papamoscas cerrojillo posado en una rama en Villanueva de Villaescusa
Villanueva de Villaescusa (Cantabria). Septiembre 2025
 

Su nombre describe muy bien su manera de vivir: es un cazador de insectos al acecho. Se posa en una rama bien visible, quieto y erguido, y en cuanto pasa un insecto sale disparado a por él, lo captura en el aire con un quiebro ágil y vuelve, muchas veces, a la misma percha. Ese ir y venir desde un posadero fijo es de lo mejor para reconocer a un papamoscas aunque lo veas de lejos.

Papamoscas cerrojillo en plumaje otoñal pardo, Cantabria
Plumaje otoñal, pardo. Septiembre 2025
 

En cuanto al plumaje, conviene tener en cuenta la época. El macho en primavera es blanco y negro muy contrastado, con una mancha blanca en el ala y, a menudo, una pequeña mancha clara sobre el pico. Pero en otoño, que es cuando más se ven, machos, hembras y jóvenes se parecen mucho: todos lucen tonos pardo-grisáceos por encima y blanquecinos por debajo, conservando esa llamativa mancha blanca en el ala. Por eso los de estas fotos de septiembre se ven pardos: es lo normal en paso.

Papamoscas cerrojillo mostrando la mancha blanca del ala, Villaescusa
La mancha blanca del ala, bien visible. Septiembre 2025
 

Durante su parada migratoria se acercó a darse un baño en una bandeja de horno que tengo puesta como bebedero improvisado, y el resultado es el vídeo que acompaña esta entrada: un chapuzón de lo más entregado. Es un buen recordatorio de algo muy sencillo: un poco de agua atrae a un montón de aves, y en plena migración un bebedero puede ser un respiro para pájaros que están cruzando miles de kilómetros. No hace falta nada sofisticado; como ves, hasta una bandeja vieja sirve.

 


 Es un ave que cría en huecos —de árboles y, con mucho gusto, en cajas nido—, lo que lo ha convertido en una de las especies más estudiadas de Europa. Si tienes arbolado cerca, fíjate en las perchas expuestas durante el paso otoñal: hay muchas posibilidades de que en algún momento se pose uno.

Papamoscas cerrojillo posado
Utrera (Sevilla). Canon 450D + 400mm F5,6L

 

09 junio 2026

Mito común (Aegithalos caudatus): el pájaro de la cola larga y su nido increíble

El mito [Long-tailed Tit - Aegithalos caudatus] es uno de esos pájaros que arrancan una sonrisa nada más verlos. Diminuto, redondito y con una cola larguísima que mide más que su propio cuerpo, parece una bolita de algodón con palo. Es habitual en bosques, setos, jardines y zonas arboladas de buena parte de España, y se mueve durante todo el año.

Mito posado entre ramas mostrando su larga cola, en Villanueva de Villaescusa
Mito. Villanueva de Villaescusa (Cantabria). Septiembre 2025

 Identificarlo es inmediato: no hay otro pájaro nuestro con esa silueta. El plumaje combina blanco, negro y unos tonos rosados o vinosos en los hombros y los flancos, con la cabeza clara y la cola, larga y escalonada, que usa como balancín mientras se cuelga de las ramas más finas. Machos y hembras son iguales, así que aquí no hay que andar sexando.

Mito colgado de una ramita fina en un bosque de Cantabria
Retrato cercano de un mito con su antifaz oscuro y ojo claro

 Lo más característico, más que el aspecto, es su comportamiento. Casi nunca lo verás solo: se desplaza en pequeños grupos familiares que van revisando ramas y arbustos en busca de insectos y arañas, sin parar quietos un segundo y manteniendo entre ellos un parloteo constante de reclamos finos y agudos. De hecho, lo normal es oírlos llegar antes de verlos, y de pronto el grupillo cruza de un árbol a otro en fila, uno tras otro. Así me encontré a este, en un bosque de Villaescusa en septiembre: aunque en las fotos salga solo, alrededor andaba el resto del grupo moviéndose entre el ramaje.

Mito entre el follaje de un bosque en Villanueva de Villaescusa
Inquieto y acrobático, no para quieto un segundo

 Pero si el mito tiene un récord, es el de su nido, una auténtica obra de ingeniería. Construye una bolsa cerrada con forma de huevo, tejida con musgo y líquenes y cosida con cientos de hebras de telaraña, forrada por dentro con miles de plumas. Es elástico, para que crezca según lo hacen los pollos, y queda tan camuflado entre la vegetación que cuesta encontrarlo. Pocos pájaros de nuestro entorno se construyen una casa tan elaborada.

 

Mito común observando la cámara
Mito en un momento de observación

 En invierno, esos grupos cobran aún más sentido: los mitos duermen apretados unos contra otros en una rama para conservar el calor, una estampa entrañable que ayuda a estos pajarillos a superar las noches más frías.

Mito posado en una rama grande
Mito con su cara simpática

 

31 mayo 2026

Aves de alta montaña en Picos de Europa

Subir en el teleférico de Fuente Dé es una de las formas más rápidas y espectaculares de plantarse en el corazón del Parque Nacional de los Picos de Europa. Al salir de la estación superior, conocida como El Cable, pasas en unos minutos de los bosques del valle a un paisaje lunar de piedra y pastos, el escenario perfecto para disfrutar de las aves alpinas sin tener que hacer una caminata de aproximación de varias horas.

Huyendo del bullicio en busca de chovas piquigualdas

Nada más salir de la estación, en las praderas colindantes, se encuentra uno de los puntos más conocidos de España para buscar al gran protagonista de estas cumbres, el gorrión alpino. Sin embargo, al llegar me encontré con un grupo de pajareros que parecían bastante tensos, sobretodo uno de ellos que no paraba de dar órdenes al resto. Es probable que vinieran desde muy lejos con el único objetivo de conseguir la foto perfecta, así que decidí darme una vuelta por los alrededores y dejar esa zona para la vuelta.

Me alejé caminando para disfrutar del entorno con más calma. Este paseo más tranquilo me permitió fotografiar a un Acentor alpino [Alpine Accentor - Prunella collaris], que se movía muy confiado buscando alimento por los pastos, y también a un Bisbita alpino [Water Pipit - Anthus spinoletta], aprovechando los pastizales de altura donde suele nidificar. Para completar el momento, un rebeco se dejó ver en la ladera de enfrente, saltando por las rocas con esa agilidad que siempre impresiona ver tan de cerca.

 

Acentor alpino buscando presas
Acentor alpino buscando presas

Bisbita alpino
Bisbita alpino

Rebeco mudando pelaje
Rebeco mudando pelaje

Después empecé a fijarme en el cielo y en las paredes verticales. En estos cortados es muy fácil disfrutar de la Chova piquigualda [Alpine Chough - Pyrrhocorax graculus]. Este córvido de montaña es un acróbata del aire, capaz de jugar con las corrientes más fuertes cerca de las paredes de roca sin despeinarse. A diferencia de su pariente la chova piquirroja, la piquigualda prefiere altitudes mayores, aunque también se dejó ver una pareja de picorojas a esta altura. Pude hacerles algunas fotos en pleno vuelo y también conseguí retratar a un ejemplar posado tranquilamente, dejando ver bien su característico pico amarillo.

Chovas piquigualdas al vuelo
Chovas piquigualdas al vuelo

Chovas piquigualdas al vuelo
Chovas piquigualdas al vuelo

Chovas piquigualdas al vuelo
Chovas piquigualdas al vuelo

Chova piquigualda posada
Chova piquigualda posada

Chova piquiroja al vuelo
Chova piquiroja al vuelo

 

Recompensa en las lagunas: Gorrión alpino y collalba gris

Continué el paseo recorriendo la zona de las lagunas. En la más alejada del cable, apareció un Gorrión alpino [White-winged Snowfinch - Montifringilla nivalis], dejándose fotografiar a cierta distancia. Este pájaro es una de las joyas más deseadas por cualquier aficionado. Es un residente estricto de la alta montaña; está tan bien adaptado a las condiciones extremas que casi nunca baja a los valles, soportando los duros inviernos buscando semillas entre las rocas y la nieve. Ver el contraste de sus alas blancas cuando levanta el vuelo es una maravilla.

Gorrión alpino en Picos de Europa
Gorrión alpino alimentándose

Gorrión alpino en Picos de Europa
Gorrión alpino

 

De camino al cable había varios ejemplares de Collalba gris [Northern Wheatear - Oenanthe oenanthe]. Al contrario que el gorrión, la collalba es una gran viajera que viene desde el continente africano. Sube a estas alturas durante el verano buscando los pastos cortos y las rocas para esconder su nido, y en cuanto empieza a llegar el frío otoñal, pone rumbo de nuevo hacia el sur.

Collalba gris adulto macho sobre tejado
Collalba gris reproductor macho 

Collalba gris inmaduro
Collalba gris inmaduro primer verano

 
Collalba gris inmaduro
Collalba gris inmaduro primer verano

 

La niebla y una última sorpresa en las barandillas

Al emprender el camino de regreso hacia el teleférico, el panorama en las praderas del principio había cambiado por completo. Ya no estaban los fotógrafos, pero el lugar se había llenado de familias con niños pasando el día, justo en la zona principal del gorrión. Además, el tiempo en Picos de Europa cambia en cuestión de minutos y una niebla espesa empezó a entrar rápidamente, cerrando la visibilidad, así que tocaba coger la cabina de bajada.

Pero la montaña siempre guarda algo para el final. Justo antes de entrar, un Colirrojo tizón [Black Redstart - Phoenicurus ochruros] se posó a mi lado, directamente en las barandillas metálicas del teleférico. Este pajarillo oscuro, que destaca por el tono naranja rojizo de su cola, tiene una capacidad de adaptación increíble. Lo mismo te lo encuentras criando en el tejado de un edificio en pleno centro de una ciudad, que a casi 2.000 metros de altitud en Picos de Europa, aprovechando cualquier grieta en la roca o la propia estructura de la estación para vigilar su territorio. Una forma inmejorable de cerrar la jornada antes de que la niebla lo cubriera todo.

Colirrojo tizón con presa
Colirrojo tizón

 
Teleférico Fuente Dé con niebla
Teleférico Fuente Dé entre la niebla