El alcaraván común [Eurasian Stone-curlew - Burhinus oedicnemus] se ve mucho menos de lo que se oye, y cuando por fin se deja ver suele ser porque uno ha estado mirando el mismo trozo de suelo un buen rato sin saber que había media docena delante. Es un limícola de tierra firme, del tamaño de una perdiz pero con las patas mucho más largas y una cabeza que parece demasiado grande para el cuerpo, y su plumaje es un entramado de pardos, ocres y cremas listado de oscuro que reproduce con fidelidad incómoda el color del rastrojo seco y de la tierra pelada donde vive.
FOTO · Salidas/Andalucía/20240825 Brazo del Este/RAW/_DSC0341.ARW alt: tres alcaravanes comunes agachados entre matas de sosa, camuflados en el suelo seco archivo: alcaravan-comun-camuflaje-brazo-del-este.jpg pie: Dos alcaravanes agachados entre la sosa, a primera hora de la mañana. Brazo del Este (Sevilla), agosto de 2024. Sony A6400 con 200-600 mm a 600 mm
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| Dos alcaravanes agachados entre la sosa, a primera hora de la mañana. Brazo del Este (Sevilla), agosto de 2024. Sony A6400 con 200-600 mm a 600 mm recorte 50% |
Lo que resuelve la identificación en cuanto se ve la cabeza es el ojo: enorme, redondo y de un amarillo pálido intenso, enmarcado por dos franjas blanquecinas que cruzan la cara por encima y por debajo. Es un ojo de ave nocturna montado en un cuerpo de limícola, y no hay nada parecido entre las aves de campo abierto de la Península. El pico es corto y grueso, amarillo en la base y negro en la punta, y las patas son largas y de un amarillo verdoso sucio, con las articulaciones abultadas que le dieron el nombre científico. Los sexos son iguales, así que en el campo no hay manera de separar macho de hembra; los juveniles llevan las franjas de la cara y la banda del ala más apagadas y difusas que los adultos.
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| Adulto erguido de perfil, con el ojo amarillo y las franjas de la cara bien visibles. Al fondo, un segundo ave de espaldas. Brazo del Este (Sevilla), agosto de 2024. Sony A6400 con 200-600 mm |
En vuelo el ave cambia por completo y se vuelve fácil, porque al abrirse las alas aparecen dos barras blancas nítidas sobre el fondo oscuro de las primarias, una ancha en la base y otra más corta hacia la punta. El vuelo es bajo, con las alas rígidas y batidos poco profundos, y las aves suelen levantar en grupo y volar juntas un tramo corto antes de volver a posarse. Ese patrón de dos barras permite identificarlo de lejos incluso a contraluz, y es la razón por la que un bando en vuelo se reconoce antes que un ave posada a veinte metros.
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| Bando invernal en vuelo a media tarde; se aprecian las dos barras blancas del ala, el ojo amarillo y el pico bicolor. Brazo del Este (Sevilla), enero de 2024. Sony A6400 con 200-600 mm a 600 mm |
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| Perfil completo con el gran ojo amarillo. Brazo del Este (Sevilla), enero de 2024. Sony A6400 con 200-600 mm a 600 mm recorte 70% |
La actividad del alcaraván es sobre todo nocturna y crepuscular, y de ahí viene su fama: durante la época de cría emite de noche un reclamo silbado y aflautado, en series que suben y bajan de tono, que se oye a mucha distancia y que es la forma más habitual de detectar que la especie está en una finca. De día los grupos se echan en el suelo entre las matas y confían tanto en el camuflaje que dejan acercarse bastante antes de levantar, lo que explica que sea fácil de pasar por alto incluso donde abunda.
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| Grupo en reposo diurno, repartido por el llano entre las matas de sosa. Brazo del Este (Sevilla), agosto de 2024. Sony A6400 con 200-600 mm a 600 mm |
La fenología cambia según la latitud: en el sur y en el litoral mediterráneo es sedentario y las mismas aves se quedan todo el año, mientras que en la Meseta norte y en Aragón es estival, llega en primavera y se marcha en otoño. A esas poblaciones se suman en invierno las aves del centro y el norte de Europa, que bajan a invernar a la Península, al Magreb y al sur del Sáhara, de modo que en Andalucía los grupos invernales mezclan aves locales y europeas en los mismos barbechos.
La distribución peninsular sigue el clima seco: cría en eriales, estepas, secanos, arenales y tierras agrícolas de terreno llano y con poco o ningún arbolado, y falta en la banda norteña húmeda y en las áreas montañosas y forestales. Es escaso en Cataluña y en la Comunidad Valenciana, y está bien representado en Castilla-La Mancha, Extremadura, Andalucía y los llanos de Castilla y León. La población peninsular se estimó en unos 134.000 individuos para el periodo 2014-2018 y la tendencia es de declive moderado, por lo que figura como Casi Amenazada (NT) en el Libro Rojo de las Aves de España y está incluida en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial. Detrás del declive están la transformación de secanos en regadío, la reducción del pastoreo extensivo, la urbanización y los insecticidas que le quitan el alimento.
Las fotos de esta ficha salen de dos jornadas en el Brazo del Este, en Sevilla, que ilustran bien las dos caras de la especie. Las de los grupos posados son del 25 de agosto de 2024, hacia las ocho menos cuarto de la mañana, en un llano de sosa y pasto agostado junto a uno de los caminos: había media docena de aves repartidas por el suelo, unas agachadas y otras erguidas, y hasta que una movió la cabeza no me di cuenta de que estaba mirando a un grupo entero. Las de vuelo son del 2 de enero de 2024, a las cuatro de la tarde, cuando un bando invernal de siete u ocho aves levantó y cruzó por delante con la luz baja dándoles de lleno: en dos segundos de ráfaga quedaron las barras del ala y los ojos amarillos que de otro modo cuesta tanto ver. En las marismas del bajo Guadalquivir la especie se deja ver mucho mejor en los bordes secos y en los caminos que dentro de las tablas encharcadas donde se concentran los limícolas de agua.



















































